La estructura del precio que el consumidor paga por cada litro de combustible en las estaciones de servicio se compone de varios elementos clave, que continuación se describen:
- El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) es un impuesto federal aplicado a cada litro de gasolina y diésel en México. Su objetivo es recaudar fondos y estabilizar los precios mediante estímulos de la Secretaría de Hacienda. El impuesto lo cobra el gasolinero, el cual no tiene control y este transfiere directamente al gobierno.
- El Precio de Terminales de Reparto y Distribución (TRD) comprende costos de crudo, refinación, logística, importación, manejo en terminales, costes financieros y ajustes de mercado, siendo un componente volátil. Las terminales pueden ser gestionadas por PEMEX o empresas privadas, donde comercializadores, distribuidores y estaciones de servicio compran combustible de refinerías mexicanas o estadounidenses. El precio no es regulado por las estaciones de servicio, sino por el valor fijado en las terminales. El gasolinero no tiene control del costo.
- El IVA en combustibles es un impuesto federal del 16%, o 8% en zonas fronterizas, calculado sobre el valor total. Los gasolineros solo retienen y trasladan este impuesto al gobierno, ya que está regulado oficialmente. El gasolinero no aprueba este impuesto.
- El indicador de ganancia es la diferencia entre el precio final y el costo total del combustible en la estación. El margen bruto cubre utilidad y gastos operativos, como nómina, energía, mantenimiento, regulaciones, finanzas, mermas, riesgos y logística. El gasolinero controla solo los gastos operativos; la utilidad depende de costos no gestionados, principalmente logística y cumplimiento normativo.
Con base en lo expuesto, presentamos el siguiente análisis, donde se concluye que el margen del gasolinero permanece comprimido. Las reducciones al IEPS han evitado un mayor incremento en el precio final al consumidor, con el objetivo de mitigar la inflación. La presión inflacionaria provino principalmente del componente no subyacente, es decir, de precios volátiles como alimentos frescos y energéticos, siendo este último impactado especialmente por el aumento en el precio del diésel.
Mientras la atención pública se centra en los precios al consumidor, las políticas fiscales y la competencia entre marcas, las condiciones operativas de las estaciones de servicio han experimentado un deterioro progresivo que ha pasado desapercibido. Esta problemática se manifiesta gradualmente, afectando los márgenes y volúmenes de venta, lo que transforma un negocio tradicionalmente estable en una actividad caracterizada por un mayor riesgo y una rentabilidad reducida.
Se presentan los datos de variación, indicando qué parte experimentó el incremento y quién resultó desfavorecido en relación con los costos del mercado de combustibles observados entre el 28 de febrero (inicio del conflicto en Oriente Medio) y el 28 de marzo.
Gasolina Regular/Magana/Verde – Precio topado a 24 pesos por litro máximo.
El precio promedio nacional al consumidor registrado el 28 de febrero fue de 23.54 pesos por litro. Este costo se componía de un IEPS de 6.70 pesos por litro, TRD de 11.18 pesos, IVA de 3.77 pesos y una utilidad bruta para los gasolineros de 1.89 pesos.
El IEPS se mantuvo igual hasta el 21 de marzo, cuando la SHCP aplicó un estímulo fiscal y lo redujo a 5.09 pesos, debido al aumento de la TRD de 11.18 a 13.12 pesos por litro causado por el mercado. Esto bajó la utilidad bruta de los gasolineros de 1.89 a 1.68 pesos, ya que los costos no disminuyeron y algunos incluso subieron.
El 28 de marzo, el IEPS subió de 5.09 a 5.15 pesos tras una baja en la TRD de 13.12 a 13.06. El margen de los gasolineros se mantuvo entre 1.68 y 1.70 pesos, sin poder influir en el precio final, lo que afectó su utilidad. Durante el periodo, su participación de los gasolineros en el precio por litro cayó del 8% al 7%, mientras que la TRD subió de 47% a 55% y los impuestos bajaron de 44% a 38%.
Gasolina Premium – Precio libre controlado por la SHCP
El precio promedio nacional al consumidor registrado el 28 de febrero fue de 25.70 pesos por litro. Este costo se componía de un IEPS de 5.66 pesos por litro, TRD de 12.70 pesos, IVA de 4.11 pesos y una utilidad bruta para los gasolineros de 3.23 pesos.
El IEPS se mantuvo sin cambios hasta el 21 de marzo, cuando la SHCP aplicó un estímulo fiscal que bajó el impuesto a 5.24 pesos. Esto respondió al aumento de la TRD de 12.70 a 16.01 pesos por litro, debido a condiciones del mercado. En algunas áreas, los precios superaron los 30 pesos por litro principalmente por costos logísticos. La utilidad bruta en estaciones disminuyó de 3.23 a 1.57 pesos, lo que refleja una caída en el margen neto, ya que los costos siguieron igual o aumentaron.
El 28 de marzo se registró una nueva reducción en el IEPS, disminuyendo de 5.24 a 5.21 pesos. Este ajuste se debió al aumento del costo en la TRD adquirida por comercializadores, distribuidores y algunas estaciones de servicio, que pasó de 16.01 a 16.36 pesos. La determinación del precio final estuvo condicionada por la interacción entre el IEPS y la TRD, limitando la capacidad de las estaciones de servicio para influir en dicho precio. Como resultado la utilidad bruta incremento de 1.57 a 1.87 pesos por litro.
Durante el periodo, los gasolineros perdieron control sobre los precios. Adonde su participación bajó del 13% al 7%. La TRD subió de 49% a 59%, y los impuestos bajaron del 38% a 35%.
Diesel – Precio libre controlado por la SHCP – Influyo en la inflación.
El precio promedio nacional al consumidor registrado el 28 de febrero fue de 26.37 pesos por litro. Este costo se componía de un IEPS de 7.36 pesos por litro, TRD de 12.31 pesos, IVA de 4.22 pesos y una utilidad bruta para los gasolineros de 2.48 pesos.
El IEPS se mantuvo hasta el 14 de marzo, cuando la SHCP aplicó un estímulo fiscal que lo bajó a 4.77 pesos por litro. Esto fue en respuesta al aumento de la TRD, de 12.31 a 17.33 pesos por litro, derivado del mercado, no de los gasolineros. En zonas con altos costos logísticos, el precio llegó a 30 pesos por litro. La utilidad bruta de las estaciones cayó de 2.48 a 1.41 pesos, reduciendo el margen neto, mientras los costos se mantuvieron o subieron.
El 28 de marzo el IEPS bajó de 4.77 a 2.19 pesos, debido al aumento del costo de la TRD de 17.33 a 20.24 pesos. El precio final dependió de la relación entre IEPS y TRD, impidiendo que las estaciones de servicio lo modificaran. Solo pudieron mantener sus operaciones, pese a la baja en su utilidad neta. La utilidad bruta aumento de 1.41 a 1.71 pesos por litro y, con un precio máximo de 28.50 pesos por litro, la utilidad será de 1.70 a 1.90 pesos en las próximas semanas.
Durante el periodo evaluado, los gasolineros perdieron control sobre los precios finales y su margen por litro cayó del 9% al 6%. Al mismo tiempo, la TRD subió su participación del 47% al 70%, mientras los impuestos bajaron del 44% al 24%.
Las estaciones de servicio están absorbiendo en gran medida las variaciones del mercado. Este negocio cada vez depende más del volumen de compra, el cual disminuye ante los aumentos de precio y la limitada capacidad de adquisición de combustible por parte del consumidor final.
Cuando el precio del barril disminuya en el periodo posterior a la guerra y los precios en las TRD comiencen a bajar, el gobierno mantendrá su política de sacrificio hacia las estaciones de servicio. Estas permanecerán en una situación crítica hasta que se restablezca el cobro total del IEPS. Mientras tanto, observará este fenómeno persistente. Una vez que el mercado recupere su estabilidad previa al conflicto y se reanude el cobro íntegro del IEPS al consumidor, la carga recaerá sobre PEMEX o los operadores privados en las TRD, quienes dependen del coste de salida de las refinerías y de factores asociados, especialmente si se mantiene un precio máximo de 24 pesos para la gasolina regular/magna/verde y un máximo de 28.50 pesos para el diésel.
El que gana en toda la ecuación es la recaudación que sin lugar a duda tiene el gobierno.
Grupo Caraiva – Grupo Pech Arquitectos.
