Otra vez aparece el fantasma de la inflación en nuestro país. Nada más 4.63% en la primera quincena de marzo de este 2026.
La tasa de inflación anual en México subió al 4.02% en febrero de 2026 desde el 3.79% del mes anterior, superando firmemente las expectativas del mercado de 3.94%.
Este mes se registró una inflación por encima del umbral superior del 4% del Banco de México (BANXICO). Los precios al consumidor aumentaron en alimentos y bebidas procesadas (6.2%) y frutas y verduras (9.98%).
Productos como el jitomate que subió 32% en un año, o el limón 13%, además si sube la gasolina todo sube, adicionado a problemas internacionales y a que todavía el crimen organizado extorsiona a productores en nuestro país, incrementando el precio de sus productos.
Por si esto no fuera suficiente, el Banco de México nos sorprende con una decisión que no obtuvo la mayoría de los consejeros de su junta de gobierno, y que decidió bajar las tasas de interés, lo cual obedece más una ideología política que a una decisión meramente técnica.
La tasa de interés de referencia bajó del 7% al 6.75%, lo cual no es normal, cuando la inflación sube, generalmente los bancos centrales incrementan las tasas, no las bajan.
Con el aumento del petróleo, producto de la guerra en Irán, es probable que todo suba de precio, incrementándose el efecto inflacionario.
Con estos incrementos se dará un golpe grave al bolsillo de todos los mexicanos, quienes tendrán que pagar más por los productos y servicios recibidos, golpeando sin duda la canasta básica de los que más lo necesitan.
Lo bueno es que alguien algún día dijo que por el “bien de todos, primero los pobres”. Mientras que los más necesitados ven como cada día compran menos al acudir al mercado, otros presumen en sus redes sociales viajes, relojes de lujo y objetos de marca, ya que seguramente no tienen problema con las tasas de inflación y de intereses del BANXICO.
La realidad no es lo que se dice en las conferencias de prensa o en las cuentas de “X” de un puñado de impresentables, lo que hay que atender es lo que se vive en las calles y en las casas de millones de mexicanos.
Pero que les va a importar a muchos políticos el precio del jitomate, de la papa, el limón, incrementos que van desde el 50% hasta en algunos casos del 100%, si ellos viajan en clase premier y comen en los mejores restaurantes de México.
No es que les molestara tantos privilegios y abusos de gobiernos anteriores, en realidad les enfadaba que no fueran ellos los beneficiarios de estas prebendas con cargo al presupuesto.
Ahora lastima más porque además son cínicos, tratan de justificar lo injustificable, para muestra basta escuchar las tonterías que siempre declara Gerardo Fernández Noroña cuando se le cuestiona al respecto, si, aquél que no quería pagar cinco pesos por orinar en una gasolinera.
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