Como suele suceder, después de un escándalo que afecta a una institución, la decisión es salomónica, prevalecen los intereses creados, las sanciones son ridículas y, en algunos casos, hasta indignantes.
Después del feminicidio de Edith Guadalupe Valdés, la fiscalía general de Justicia de la Ciudad de México informó de la separación del cargo de tres servidores públicos. Como era de esperarse, la responsabilidad recayó en un agente del Ministerio Público y dos policías de investigación.
Los tres funcionarios son investigados por presuntos actos de corrupción y omisión en sus actuaciones. Pero no se dice nada del responsable de la fiscalía, el cual apareció en la conferencia de prensa muy quitado de la pena con la fiscal, Bertha Alcalde Luján.
Al final del día él es el responsable de la investigación. Además, como todos sabemos, no se mueve nada en esas áreas si no lo autoriza el titular.
Es muy triste que una joven que acudió a una entrevista de trabajo como lo hacen muchas en todo el país y dada la escasez de empleos, no haya podido regresar a su casa con vida.
Además del gran dolor que supone no encontrar a un ser querido, los familiares tuvieron que lidiar con la indolencia de autoridades rapaces, a las cuales denunciaron de haber pedido dinero para investigar la desaparición en las horas más críticas.
Por otra parte, los familiares de un detenido aseguran que fue amenazado para que se declarara culpable. Nuevamente una investigación delicada y sensible en el ojo del huracán, debido a la negligencia y falta de profesionalismo de las autoridades encargadas del caso.
Actuaron con demasiada negligencia, por eso el fiscal responsable se debe de ir ya. La familia denunció en la madrugada del 15 al 16, había en ese momento un domicilio ubicado, pero no fue sino hasta la tarde del otro día en que se acudió al lugar de los hechos.
Por si esto no fuera ya suficiente, los familiares señalan que no les dieron acceso a las cámaras de vigilancia, además de la bochornosa pero muy común solicitud de dinero para acelerar las investigaciones.
Hasta el momento solo existe la detención de un sospechoso, un vigilante del edificio. Según las autoridades ministeriales la victima habría tenido un altercado con él y la habría agredido.
Esta versión fue rechazada por los familiares de la víctima, además de que la sociedad en general y después de videos que se han dado a conocer en redes sociales, se despiertan como siempre una serie de sospechas y dudas hacia las autoridades, ya que eso de presentar chivos expiatorios lamentablemente se ha coinvertido en algo muy común.
Ojalá, por el bien de los familiares de Edith, y de toda una sociedad ya harta de este tipo de sucesos, se dé con los responsables y sean castigados con toda la severidad de la ley.
Y para las autoridades como dijo alguna vez un empresario: “SI NO PUEDEN RENUNCIEN”.
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