Dos marinos pueden hacer que el régimen termine de naufragar. Pueden entregar al capitán del barco, a la cabeza del “huachicol” fiscal, una red de tráfico de combustible por la que el Estado mexicano ha perdido más de 600 mil millones de pesos.
El Contralmirante Fernando Farías Laguna, detenido en Argentina, acusado en México junto con su hermano Manuel de liderar el “huachicol” en las aduanas, asegura que ambos son “chivos expiatorios” de un gobierno que busca acusarlos para proteger al verdadero culpable.
El impresionante andamiaje construido en el sexenio anterior para contrabandear combustible desde Houston, Texas, a los muelles de Tamaulipas, evadir aduanas e introducirlo en el mercado negro del país constituye uno de los atracos más grandes a las arcas nacionales, estafa que sólo pudo darse con la autorización de un alto jefe.
Se antoja que Fernando y Manuel Farías Laguna fueron usados y traicionados. Su parentesco con el entonces Secretario de Marina, Rafael Ojeda, los hacía confiables y útiles en caso de necesitar culpables.
Estados Unidos tiene en los Farías Laguna dos piezas invaluables de información y utilidad política en un momento en que Washington busca demostrar que el régimen de la “Cuarta Transformación” constituye un riego de seguridad hemisférica por ser financiado por el crimen organizado y que por lo tanto debe ser abolido.
Trump ha dado en las últimas semanas instrucciones y declaraciones que buscan romper las columnas de la 4T. Para el gobierno norteamericano los gobiernos de AMLO y Sheinbaum, además de narcos, son intervencionistas. En varios de los 53 consulados mexicanos se hace activismo político en contra del partido republicano y no están equivocados.
López Obrador como presidente pretendió exportar su “revolución” al país donde viven 38 millones de mexicanos. Siempre presumió y dio a entender que su liderazgo le alcanzaba para decirle a los electores mexicoamericanos cómo votar. En su momento intentó chantajear también a Joe Biden con ese desplante.
Tanto aquí como en Estados Unidos se sabe que el gobierno de Sheinbaum está podrido por dentro. El narcotráfico y la red de huachicol los alcanza a todos. Por eso el jefe de la DEA, Terry Cole, dijo que la detención del gobernador Rocha Moya es “solo el comienzo de lo que está por venir en México”.
Y lo que está por venir es el derrumbe de la 4T. Los hermanos Farías pueden detonar la granada que falta. Esa granada se llama Andrés Manuel López Obrador, un Presidente que pudo haber ordenado la construcción de una red de tráfico de combustible para financiar a Morena y ganar elecciones.
Dos marinos pueden hacer que el barco de la 4T termine de naufragar. Su Capitán y capitana pueden ser echados, muy pronto, por la borda.
@PagesBeatriz
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