La carta que escribiera en días pasados el expresidente López Obrador, aunque así lo pareciera, no está dirigida a Donald Trump, sino a sus correligionarios y, en especial, a Claudia Sheinbaum Pardo.

El documento fechado en Palenque, Chiapas, se publicó en el marco de las tensiones que se viven por las declaraciones de funcionarios estadounidenses relacionadas con los presuntos vínculos de gobernadores de Morena con el crimen organizado.

Según López Obrador, Estados Unidos busca influir en la vida política de nuestro país, además de que considera que se trata de una estrategia para debilitar al partido en el poder.

Aunque en la carta el exmandatario afirma que “por el bien de todos, que regrese el otro Trump”, pareciera que la misiva no va del todo dirigida al presidente estadounidense, sino a sus correligionarios y a la mandataria mexicana.

Esta afirmación se podría interpretar como una amenaza, además de que asegura que Trump ya no ejerce como antes su liderazgo de manera directa y depende en su toma de decisiones de sus consejeros, a los que calificó como inexpertos, resentidos y fanáticos.

No contento con estas agresiones y fiel a su estilo pendenciero, tachó a los que rodean al presidente norteamericano como paleros, manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones, polizontes, tinterillos, especuladores, filibusteros, trepadores, entre otros calificativos.

Al calificar de esa manera a la gente que lo rodea, deja como un pobre títere al presidente, lo cual como todos sabemos no es así y él lo sabe.

Lo que demuestra la carta es preocupación y hasta miedo de lo esta por venir. Él sabe que en la lista hay muchos más implicados y que Estados Unidos cuenta con las pruebas suficientes para someter a juicio a Rocha Moya, entre otros gobernadores.

Y lo peor, al llegar a estos gobernadores, sabe que si jalan el hilo podrían llegar directamente a la Chingada. Recordemos que Alfonso Durazo, hoy gobernador de Sonora, fue su secretario de Seguridad y Protección Ciudadana.

Por ello, pareciera que la carta va dirigida a Claudia Sheinbaum, donde le recuerda que hay que seguir con el discurso de la soberanía y del intervencionismo, además de que resulta de muy mal gusto que salga a refrendarle un apoyo que en teoría no requería la presidenta de México.

La carta además resulta totalmente inoportuna, ya que no le ayuda a la presidenta, al contrario, es provocar a Trump y a sus asesores, concretamente a Marco Rubio.

Es más, Trump podría sentirse decepcionado, ya que se dio cuenta de que López Obrador lo engañó, ya que con su estrategia de “abrazos no balazos”, no combatió al crimen organizado, al contrario, aparentemente fomentó o consintió la relación de gobernadores con la delincuencia.

Ahora que estamos en pleno ambiente mundialista, podríamos afirmar que Estados Unidos va ganando 1 a 0, pero al parecer esto puede terminar por goliza, aún y cuando México tiene a todo el equipo en la defensa.

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