Queda más que claro que las mujeres para este gobierno autodenominado de la cuarta transformación no importan, están en un segundo plano, aunque en el discurso traten de imponer un discurso totalmente alejado de la realidad.

Ejemplos sobran: citemos solo algunos, de los más ilustrativos es que la titular de la Secretaría de las Mujeres, que es la dependencia encargada de diseñar y coordinar las políticas públicas para la igualdad de género, renunció, se fue al partido Morena y poco le importó su responsabilidad.

Si, la señora mejor se fue a grillar o hacer política como dicen ellos, y dejó tirada a la dependencia en la que por cierto nunca dio resultados, digamos que pasó de noche.

A la fecha no ha tomado posesión la nueva titular designada para encabezar la dependencia, lo cual nos deja claro que no es prioridad en este gobierno la atención a las mujeres que no solamente requieren asesoría jurídica y psicológica, sino también, y de forma urgente, atención a la violencia de la que son víctimas.

Prefieren en Palacio Nacional recibir a un pato y a sus orgullosos dueños, en lugar de atender a las madres buscadoras, mujeres incansables que han sufrido todo tipo de agresiones por parte de la autoridad, sin duda una de ellas, la más importante, la indiferencia e indolencia del que han sido objeto por el actual gobierno.

De hecho, Amnistía Internacional ya exigió justicia por la violencia contra madres buscadoras en la Ciudad de México, después de las agresiones de que fueran objeto por presuntos actos de represión al manifestarse.

Es preocupante, alarmante e indignante que las madres buscadoras además de enfrentar diariamente la ausencia de sus seres queridos tengan que lidiar con la impunidad, indiferencia y, en muchos casos, con los riesgos propios de su labor de búsqueda.

Otro caso que llama la atención son los actos de violencia de los que fuera objeto la pareja del exdirector de PEMEX. Este rufián responde al nombre de Víctor Rodríguez Padilla, quien agredió física y verbalmente a María Felicia Jiménez Lavié.

Para los que les gusta pedir pruebas y más pruebas, en este caso existe un video que María exhibió, en donde constan las agresiones que desencadenaron un repudio de la sociedad en general.

El gobierno actual en lugar de condenar con firmeza y poner un ejemplo con este agresor de mujeres que ha decir de su expareja, también la agredía, solo se deslinda y prefiere que el tema se toque lo menos posible.

Este es otro ejemplo claro de que las mujeres no son importantes para el actual gobierno. Si condenan y se desgarran las vestiduras por un alcalde trasnochado de otro partido que se mete a un club deportivo a propinar agresiones, pero voltean la mirada a otro lado cuando uno de los suyos golpea impunemente a una mujer delante de su hijo menor.

Esto se llama doble moral, ya algo muy frecuente en la cuarta transformación y, en particular, en algunos de sus distinguidos integrantes.

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