Pocas veces uso los espacios que con generosidad alojan lo que escribo, para ventilar mis frustraciones personales, aunque éstas sean muchas.
Yo no conozco a Jesús Ramírez Cuevas -ni ganas tengo- pero sí tengo muy claro su perfil, aunque no me lo haya presentado mi muy querido Carlos Monsiváis, de cuyo entorno muy cercano me dicen formó parte el mencionado. Sin embargo, tengo muy claro el peso político y de manejo de información, que viene siendo lo mismo, de este siniestro personaje.
Sus créditos periodísticos son el haber dirigido el periódico que nunca he visto, y que oficialmente es el órgano oficial de Morena, Regeneración, semanario del que, a junio de este año, don Jesús sigue apareciendo como su director fundador. Nada qué ver con el periódico anarquista de ese cabezal que en 1900 lanzaron los tres hermanos Flores Magón para pronunciarse premonitoriamente contra Porfirio Díaz.
Sin embargo, el principal papel en la comedia política nacional de Ramírez Cuevas fue el de productor ejecutivo, así le decimos en la tele, de la llamada conferencia de prensa mañanera de Andrés Manuel López Obrador.
Este muchacho no solamente diseñaba los temas y formatos de ese espectáculo: estaba al tanto de los desplazamientos de cámaras, disposición de las plazas de los convocados al evento, y orden en que se le prestaba el micrófono a quien podía hacer preguntas al papá de Andy.
En esa lista, actualizada diariamente, hay que destacar el invento de Lord Molécula, exitoso bufón cuyo atuendo y maquillaje debieran ser comercializados por los hermanos de Andy. Se harían ricos; bueno más ricos, vendiendo sus corbatitas de moño y sugiriéndole a los “diseñadores de imagen” el hitleriano bigotito que tan bien le va. Además de esas linduras, Ramírez Cuevas tenía prestamente a la mano las grabaciones de video o audio, o los recortes de periódicos que, de pronto, al tabasqueño se le ocurría mencionar.
Con esas referencias curriculares fue solamente lógico que la señora presidente con A de mujer seleccionara al señor Ramírez como su coordinador de asesores. Esto es, en términos castrenses, el “cuarto de guerra” o el estado mayor de los cerebros al mando. Especialmente en cuestiones de información.
Es inevitable colegir que en esas oficina se conduce la campaña mediática actual que consiste en identificar soberanía nacional con Andrés Manuel López Beltrán y su visa revocada, o como traición a la patria las denuncias de pillerías del huachhicol fiscal como unas en que se señala que Ramírez Cuevas está metido hasta las manitas.
No lo digo yo. Está en un libro que publicó Julio Scherer Ibarra, que además de ser hijo de ya saben quién, fue un breve -tres años- consejero jurídico de López Obrador, cargo al que renunció por los choques con sus contlapaches, entre ellos el hoy embajador en Gran Bretaña Gertz Manero y el propio Ramírez Cuevas. Los interesados en la chismografía política pueden comprar el libro de Scherer “Ni venganza ni perdón” hecho al alimón con el periodista Jorge Fernández Menéndez
Al punto:
Es evidente que de esa oficina salió la lista “que no existe” de los periodistas y medios que son críticos al cuatrote. Luisa María Alcalde no tiene las meninges necesarias para hacerla. Lista que, por otra parte, se ha quedado corta. Somos mucho más que dos, dice la canción. De ahí mi frustración,escozor y prurito. Me queda claro que lo que yo escribo no llega a la mesa de Ramírez Cuevas. Como lo que escriben, dicen y piensan muchos otros más. Pero muchos.
Propongo, desde el rincón de los recios rencores de mi pobre redacción, y con la solidaridad de los demás amargados, hacer una lista de los no listos. Que no nos hagan menos. ¿Quién se apunta?
PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): ¿Será que hay un karma universal, esto es que al final todo se paga? Desde luego, sí.
Los bosques de España, Francia y Canadá andan ardiendo en indomables incendios, calorones y sequías nunca vistos. Tiembla en donde antes no temblaba, como en Pereira y sus cafetales colombianos, pero también donde siempre había temblado, como en Chile e Indonesia.
¿No será que la naturaleza ya decidió poco a poco cobrarse venganza por todo lo que le hemos hecho en dos siglos enteros?
