En las semanas más recientes se produjeron dos pronunciamientos que debieron haber merecido mayor atención de los observadores de la situación nacional, de especial manera por el compromiso que implican y las consecuencias reales que ponen al descubierto, y que son muy poco reconocidas en los dos informes de gobierno de la señora presidente con A de mujer.
Se refieren al crecimiento económico y al fracaso educativo. México tiene en los dos campos una enorme deuda, y para nadie es un misterio que las dos áreas, economía y conocimiento, están ligadas de manera íntima. A los hechos:
El crecimiento de la economía mexicana el año pasado fue de 0.6%. Esto quiere decir a seis décimas de punto del estancamiento y a siete de caer al tobogán del decremento. Para 2026, el pronóstico no llega al 2% de crecimiento. Esos números dan pavor, pero no son nada frente al decremento de 14% (catorce puntos negativos) de 1932 o el 8.% negativo en 2020. En ambos casos tuvimos a la mano un culpable externo: la Gran Depresión de los Estados Unidos y el COVID con su impacto a la economía.
En 1995 Carlos Salinas inventó “el error de diciembre” para no decir que era culpa de la mal hecha devaluación, de Erneso Zedillo, que acabó quitándole al peso la cuarta parte de su valor real. Las consecuencias de la crisis mexicana hacia el sur, colocó el término “efecto tequila” en el léxico de la economía. México se quedó en 6.9% negativo.
El viernes pasado, Carlos Slim Domit, presidente de los Consejos de Administración de América Móvil y grupo Carso, las dos principales pilares de la fortuna familiar,inauguró la reunión anual de los becarios de la fundacion Telmex-Telcel haciendo en su discurso un anuncio que podría parecer temerario. Dijo, delante de su padre, el Ing. Slim, que en esta administración la economía nacional podría crecer al 4%. Un sueño, vamos. Siempre y cuando…
Siempre y cuando se cumpla el llamado “Plan México” de la señora Scheinbaum y la inversión pública, privada y mixta crezcan al 25 a 28 por ciento del Producto Interno Bruto. Si no, no.
La otra afirmación tiene alcances a más largo plazo, pero en terreno que ya siente muy pantanoso, la educación mexicana, y fue hecha por un ignorante de la materia que supuestamente maneja, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado.
Desde 1919, por órdenes de Andrés Manuel López Obrador se modificó el artículo tercero constitucional para instaurar la llamada Nueva Escuela Mexicana. Se trata de una reesructuración de los programas de enseñanza elemental basados ahora en lineamientos ideológicos que -en esencia- quieren eliminar el sentido “competitivo” del aprendizaje, reduciendo el papel que tienen las calificaciones y fortaleciendo el espíritu de “colectividad” y solidaridad social. No va a pasar muchos años antes de que veamos resultados de esta novedad. Sin duda harán peor el rendimiento demostrado en el mundo por los escolapios de nuestro país.
En la prueba PISA (Programa Internacional de Asimilación de los Estudiantes, que hace la OCDE en 81 países, México quedó en el lugar 57.De los 37 países que integran la OCDE, somos el 35. La prueba PISA mide, principalmente, el dominio de matemáticas, lectura y ciencias. Estos son los países que cuyos alumnos ocupan los primeros 10 lugares: China,Singapur, Macao, Hong Kong, Estonia, Finlandia, Canadá, Corea del Sur ,Irlanda y Países Bajos. ¿De América Latina? Chile y Uruguay encima de México.
Vamos a tardar años en darle reversa a la Nueva Escuela Mexicana y tengamos en lo económico un nuevo México. Los publicistas saben que la palabra nuevo es la más seductora en todos los idiomas. Por lo pronto, la señora presidente con A reconoce que no hay suficientes escuelas y que muchas de ellas no tiene agua, sanitarios, techumbre….o maestros suficientes.
¿Sabe cuál es la solución que el secretario Mario Delgado ya está negociando?
Importar maestros de Cuba, así como ya importamos médicos. Recordemos que los maestros son la principal herramienta de un gobierno que quiere adoctrinar. Además, es una forma de ayudar al hermano gobierno dictatorial de Cuba, que recibe los dólares de México y les paga allá a los familiares de los maestros, lo que quiere en pesos cubanos.
Tal vez debiéramos importar mejor un ministro de Educación, de tierras de Oriente.
PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas):
El Pentágono, sede del departamento de la defensa de los Estados Unidos, y que ahora se llama departamento de guerra, tiene un grave problema.
Cierto numero, que no es público, de miembros del Estado Mayor, están siendo sometidos a exámenes con el detector de mentiras. El gobierno de Trump está buscando y quiere detectar quienes fueron “las fuentes” que filtraron a los periodistas la información de que Estados Unidos anda escaso de armamento: especialmente de los cohetes Patriot que tanto ha usado en la guerra contra Iran. Información que no puede desmentir.
¿Se acuerdan de la frase aquella del vencido general Pedro Anaya al comandante de las fuerzas invasoras gringas que le pedía que le entregara sus municiones en 1847 en Churubusco?
Si hubiera balas, no estaría usted aquí.
