La inteligencia, democrática vocación política , y argucias de zorro viejo de don Jesús Reyes Heroles, con quien tuve el privilegio de un par de charlas, son algunos de los factores que detonaron y condujeron la importante transformación política que se dio en México desde los años ochenta.

El asunto es multifactorial, desde luego. Pero los cambios estructurares que fueron abriendo poco a poco el acceso de la otredad política al poder, hizo de un nacional casi uniforme tapete tricolor, una mantel multicolor, a veces un poco a huevo. Además de incrementar el peso del único partido político real de oposición, el PAN, los cambios impulsaron el surgimiento de cuchillos nuevos que pedían un pedazo del pastel.

La mecánica no era nueva.

En los tiempos del todopoderoso PRI, su liderazgo intentó taparle los dos ojos al macho de labranza electoral, patrocinando la existencia de peleles con los nombres del Partido Popular de Lombardo Toledano, que dio momentánea legalidad a los comunistas, o al llamado sector militar del PRI, con el título de Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, PARM, cuyos líderes fundadores fueron los generales Juan Barragán y Jacinto Treviño.

Previo a las muy importantes elecciones presidenciales de 1988, Jorge de la Vega Domínguez, presidente del PRI, lo llevó a una segmentación interna que hizo que valiosos políticos príistas abandonaran el partido para fundar, después de una breve “corriente democrática”, el PRD, Partido de la Revolución Democrática. Simiente del proyecto de Morena, el PRI de nuestros días.

Por esos tiempos del cambio de siglo, Alberto Anaya, un joven y astuto aguascalentense inventó y creó en Monterrey un movimiento de pobres al grado de parias, con el efectivo nombre de Tierra y Libertad, que le sigue ciegamente. Lo estructuró, amalgamó, y unió, luego luego, al PRD con el membrete del PT, Partido del Trabajo, y luego a Morena. Notese que Beto Anaya ha sido el único presidente del Partido del Trabajo durante 36 años, con el apoyo de su esposa Guadalupe Rodríguez, que también es dirigente.

¿Por qué es importante el Partido del Trabajo?

Porque además de fortalecer la imagen de pluralidad en el poder permite, mientras el manejo unánime es el eje  de la política de gobierno. Y aporta algunos votos: en 1994, con Cecilia Soto como candidata a la presidencia de la república, obtuvo un millón de votos y con eso su registro definitivo como partido.

En el ambiente electoral que ya vivimos, y en el que el PRI de hoy, la Morena de AMLO, está en el momento de designar a sus candidatos a los muchos miles de puestos, entre gobernadores, legisladores federales, locales y algunas alcaldías, a los que regalará el poder. Presuntamente, el llamado cuatrote, irá por todas las canicas con la fuerza que le da el presupuesto repartido en programas sociales, con esa fuerza apoyada por sus achichincles, el PVEM y el PT.

PAUSA ETIMOLÓGICA: Achichincle es una voz nahuátl que viene de las raices atchi, que quiere decir agua, y chincle, el que chupa. Dice la la Academia que es una “persona que de ordinario acompaña a un superior y sigue sus órdenes”.Fin de la pausa.

En los medios se ha insinuado que en los turbios procesos de selección de candidatos de la coalición, los dirigentes del achichincle PT no están de acuerdo con los dedazos que vienen ya de Palacio, ya de La Chingada para señalar a los bendecidos. Y que podría el PT nombrar sus propios candidatos en algunos estados, municipios, curules y otras yerbas. Y que al debilitar a la pandilla, cambiaría el equilibrio de las fuerzas políticas.

No nos hagamos bolas, como dijo el otro.

Un títere es un títere y seguirá siendo siempre un títere. Si se sale de la santa alianza, a Beto Anaya y sus secuaces no les conviene perder mil millones de pesos que al año la regalan las leyes electorales mexicanas.

Y si no, al tiempo.

PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Yo no sé por qué se asustan por las medidas de Trump de prohibir acceso a la Casa Blanca a los reporteros y camarógrafos de CNN, MSNews o ABC.

Tampoco, de que en solidario los demás colegas dejen de “cubrir” lo que hace el presidente. “Aquí, eso no pasa”, escucho y leo.

Hasta dónde yo sé, Jesús Ramírez Cuevas sigue siendo el productor general de las mañaneras de Palacio, el qué determina quien entra y quién no, el orden de las preguntas que se admiten y el contenido de los discursos paleros que la señora presidente con A quiere contestar.

Es cierto, aquí, eso no pasa.. Sin primera enmienda de la Constitución, que garantiza allá  la libertad de pensamiento y expresión, aquí todo el mundo puede disentir de la seño Scheinbaum. Puede que un día logre entrar al salón biblioteca de Palacio. Puede que lo dejen hacer una pregunta.

También puede que lo maten.

felixcortescama@gmail.com