Telecracia vs. democracia/V-IX
Javier Esteinou Madrid
En una clima de profunda crisis nacional enmarcada por el alto desempleo de los habitantes, el avance incontrolable de la corrupción, la depauperización del poder adquisitivo de las mayorías, la creciente migración de trabajadores a Estados Unidos, el progreso de la inseguridad en todos sus niveles, la falta de futuro para los jóvenes, la baja credibilidad ciudadana en la política, la decadencia del sistema de educación pública, la deshumanización progresiva de las principales ciudades del país, la pérdida del liderazgo de México a nivel internacional, una guerra contra los carteles del narcotráfico que ha dejado más de 60 mil muertos, el avance del deterioro ecológico en todas las coordenadas de la república; los partidos políticos iniciaron sus campañas de propaganda electoral para renovar a los poderes públicos de la nación en julio del 2012.
Frente a esta severa realidad de conflictos estructurales que vivió la sociedad mexicana en su proyecto de desarrollo, era indispensable que los diversos candidatos a la presidencia de la república debatieran públicamente entre si sus ideas y propuestas para el próximo periodo de gobierno. Mediante ello, sería posible crear una conciencia más clara e informada en la opinión pública para que los electores pudieran elegir de manera libre y racional el 1 de julio del 2012 a los aspirantes más adecuados que contribuyeran a resolver en el siguiente sexenio los grandes conflictos de la agenda nacional y regional.
Así, en un contexto histórico enmarcado, por un lado, por el 1 de mayo del 2012 en el que se conmemoró el Día del Trabajo reivindicando las luchas obreras, las conquistas laborales y las demandas de los trabajadores de México y del mundo en general por la democracia y la justicia, y por el otro, por el 5 de mayo, en el que se festejaron los 150 años de la independencia de México cuando el general Ignacio Zaragoza en 1862 venció a las tropas napoleónicas del imperio francés imponiendo “el triunfo de la razón por encima de cualquier interés que no fuera el de la nación”; el IFE anunció la realización del primer debate electoral entre los cuatro candidatos a la presidencia de la república: Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota, Andrés Manuel López Obrador y Gabriel Quadri de la Torre. De esta forma, el IFE continuó con la tradición iniciada en 1994 en México cuando se inauguraron los debates presidenciales por televisión, con el fin de instaurar una nueva etapa moderna más racional e informada en la construcción de la democracia nacional.
Sin embargo, no obstante dicha prioridad estratégica estructural planteada por el IFE para realizarse el 6 de mayo del 2012 en cadena nacional, asombrosamente las principales empresas de la televisión comercial privada desafiaron al Estado mexicano boicoteando la difusión masiva del primer encuentro entre los candidatos presidenciales. Así, Televisión Azteca argumentó que siendo que a la mayor parte de los mexicanos no les interesaba el debate entre los candidatos en el formato que fue diseñado, pues sólo 15 % del auditorio indicaba estar muy interesado y al 54% no le llamaba la atención en lo más mínimo, la televisora decidió transmitir a la misma hora del debate el partido de futbol de la liguilla de cuartos de finales entre “Monarcas” y “Tigres” de la Universidad de Nuevo León.
De esta manera, Televisión Azteca sostuvo, en primer término, que los medios de comunicación no están obligados por ley a transmitir el debate entre los candidatos a la presidencia de la república. En segundo término que la gente está hastiada del acoso de los políticos las 24 horas del día, por medio de millones y millones de spots en radio y televisión que fueron expropiados a los medios de comunicación por una reforma electoral nociva para el proceso democrático.
En tercer término, que la gente está cansada de la forma en que se ha degradado el discurso político hacia un formato superficial y acartonado que no inspira. En cuarto término, que existen muchas otras opciones para ver el debate, tanto en radio como en televisión de paga e Internet. En quinto término, que es necesario que las corporaciones televisivas operen con estrategias de negocio fundadas en las preferencias del rating del público y tomar decisiones de programación en consecuencia. En sexto término, si el día de la contienda hay cines, teatros, también podría haber futbol.
Y finalmente, en séptimo término, así como se ha peleado por tener un debate, también se debe luchar por la libertad de no transmitirlo en todos los medios y por ofrecer otras alternativas de programación a la audiencia. Por todo ello, Televisión Azteca decidió no transmitir el debate por los canales 13 y 7 de cobertura nacional, y sólo lo difundió por el Canal 40 de menor cobertura regional experimental.
Al respecto, es importante considerar que Televisión Azteca ha sido la empresa más multada por la autoridad electoral por sus recurrentes transgresiones a la ley, a lo que respondió con campañas sistemáticas para desacreditar el IFE. Así, desde 2008 la empresa fue la organización de comunicación más renuente a cumplir las pautas de mensajes electorales en los tiempos oficiales, y por ende, fue la más multada con un total acumulado de 200 millones de pesos. Su renuencia y deliberado boicot al IFE datan de la época en que entró en vigor la reforma electoral, cuando se negó a recibir la notificación de las pautas del IFE en el 2008.
De esta forma, la televisora del Ajusco comenzó sus sistemáticas campañas contra el IFE y la presunta corrupción registrada en sus finanzas, así como acusaciones contra el consejero presidente, Leonardo Valdés, para desacreditar su gestión.
Reforzando su posición opuesta al debate el presidente de la empresa Televisión Azteca, Ricardo Salinas Pliego, subrayó por Twitter que “¡si quieren debate, véanlo por Televisa, si no vean el partido por TV Azteca. Yo les paso los ratings al día siguiente!”. Ante este desplante empresarial unilateral del poder mediático la reacción de las redes sociales fue intensamente crítica al grado de convertir esta posición empresarial en un trending topic (tema del momento), al cual Salinas Pliego reaccionó cuestionando al grupito de “twitteros autoritarios” que lo criticaron por no transmitir el debate presidencial, y en su lugar, pasar el partido Morelia-Tigres. ¡Este sí fue un verdadero debate entre “twitteros autoritarios” y los ciudadanos libres de votar por lo que quieran ver.
De esta manera, Salinas Pliego olvidó que en septiembre del 2011 había publicado en su blog que “los medios de comunicación tenemos la obligación de informar e incluso, de ser críticos. Desde luego tenemos la responsabilidad de poner esta información en su contexto, y también, de dar a conocer las muchas cosas buenas que tiene México”.
Por su parte, Televisa decidió difundir el debate presidencial por la cobertura menor del Canal 5 y no por la cobertura nacional de su Canal 2 estelar, en la cual decidió transmitir en el mismo horario el concurso de canto infantil denominado Los Pequeños Gigantes, que en ese capítulo descalificó al grupo de niños concursantes denominado Los Rebeldes.
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