El secuestro de la UNAM

De nueva cuenta, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), vuelve a ser víctima de secuestro. La Rectoría, una torre de catorce niveles de altura, terminada en 1954 y proyectada por los destacados arquitectos Mario Pani, Enrique del Moral y Salvador Ortega Flores —con murales en exteriores de David Alfaro Siqueiros—, se ha convertido hoy en el blanco y asiento de pseudoestudiantes que, al parecer, desconocen por completo el valor histórico y cultural de una de las construcciones más emblemáticas del país. Pero, lo peor, lesionan gravemente a uno de los símbolos de la enseñanza nacional: la alma máter de miles de mexicanos.