Colman el vacío
La credibilidad de los supuestos líderes —incluyendo los que llegan al poder gracias al poder de los votos en las urnas—, europeos, estadounidenses, iberoamericanos, asiáticos, y rusos, está en juego.
La credibilidad de los supuestos líderes —incluyendo los que llegan al poder gracias al poder de los votos en las urnas—, europeos, estadounidenses, iberoamericanos, asiáticos, y rusos, está en juego.
Los resultados de las elecciones serán la primera prueba. Unas tras otras. Aunque los ganadores no “agradezcan” nada a la epidemia. Primero ha sido Francia. En cuatro meses, el 3 de noviembre, la Unión Americana sabrá si cuenta con nuevo presidente o continúa con el mismo.
Para bien o para mal, en su generalidad, las estatuas causan resquemor. Pocas, muy pocas, son del beneplácito absoluto. Díganlo si no, el derribo de la estatua togada del expresidente Miguel Alemán Valdés el 4 de junio de 1966, en la gran explanada de CU.
Olof recibió, por lo menos, un disparo de alto calibre. El político sueco cayó al piso, en la intersección con la calle Tunnelgatan.
Lo importante era salir a la calle para manifestar su repudio a la discriminación en contra de los negros, descendientes de los esclavos que secuestraban los mercaderes de seres humanos en Africa y vendían como animales en América.
A fines de 2019 arribó la pandemia del Covid-19 y, ahora, una vez más, las brechas raciales y sociales de la gran potencia del norte, emergen —de hecho jamás han desaparecido—, tras el asesinato brutal a manos de Dereck Chauvin.
Muchos analistas internacionales piensan que este enfrentamiento es un desafío directo de Caracas-Teherán en contra de Washington con visos de iniciar un grave conflicto que alteraría la paz internacional.
Nunca antes en la historia del ser humano un solo problema había concitado tal cantidad de investigaciones, esfuerzo intelectual y económico. Tal parece que todo esto no ha sido suficiente para despejar el gran desconocimiento que existe en la peor crisis sanitaria.
Raab manifestó que la intención del Reino Unido es pedirle explicaciones a China sobre el origen del virus, en línea con lo que ya han expresado otros mandatarios como Donald Trump o el francés Emmanuel Macron.
Sucede que desde el 11 abril pasado los medios de comunicación norcoreanos no publican ninguna foto del joven mandatario (se calcula tiene 36 años de edad, pues todos los datos biográficos del dirigente comunista están blindados, nada es claro a su alrededor).
El aislamiento de Bolsonaro dentro de su propio gabinete no debe sorprender a nadie. Poco antes de que destituyera a Mandetta, el ex presidente Luis Inacio Lula Da Silva comparó el desempeño del ex capitán evangélico con el comandante del Titanic.
Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) advertía de “una emergencia de salud pública de interés internacional”, el mismo día, 30 de enero, el magnate presumía: “Lo tenemos bajo control”.
Donald Trump, el controvertido mandatario estadounidense, en plena campaña en busca de su reelección, acaba de decir la siguiente barrasada: “mi labor será buena (en contra del “coronavirus”) si sólo mueren entre 100,000 y 200,000 infectados”.
Aunque la bolsa es alta, no es la más importante que el Tío Sam haya ofrecido en su historia. En el primer y segundo lugares se ofrecieron respectivamente 25 millones de dólares por el terrorista Osama Bin Laden.
A diferencia de los males que Jehová envió a los infieles, el Covid-19 no ataca a una sola nación, no tiene límites, no respeta ninguna frontera ni le impiden el paso los extensos océanos.
Igual sucederá con el Covid-19 que en pocos meses ya ha dejado su marca en prácticamente todos los países del mundo, con países aislados, fronteras cerradas, suspendidos infinidad de vuelos aéreos y una economía internacional en desaceleración.
El rival de Biden no era Sanders, sino Michael Bloomberg, el multimillonario empresario de los medios de comunicación, que entre sus posesiones cuenta con una empresa especializada en campañas electorales que se llama Hawkfish
En el momento de escribir esta Isagoge China sumaba 79 mil 826 infectados y 2 mil 761 muertos. En el resto del mundo, había 89 mil 71 enfermos y los fallecidos sumaban 3 mil 44. Cifras que varían de un momento a otro.
Como suele suceder con los violentos fenómenos sociales, se sabe cuando empiezan, se desconoce cuando terminarán. Mientras los medios informaban de un estallido social que ponía en evidencia que la sociedad estaba cansada.
Kristalina Georgieva, la nueva directora del Fondo Monetario Internacional, informó que el crecimiento económico mundial para 2020 estaba calculado en 3,3 por ciento.