El Pan del toma y daca
El sistema actual, presidencialista, también lo importamos; pero ya llevamos 200 años con él y, con sangre, sudor y lágrimas, que diría Churchill, funciona.
El sistema actual, presidencialista, también lo importamos; pero ya llevamos 200 años con él y, con sangre, sudor y lágrimas, que diría Churchill, funciona.
La magnitud del desastre es la magnitud de lo que se exigirá de los colaboradores del presidente Peña Nieto.
Los legisladores tendrán el temple para negociar, debatir y decidir lo mejor de la reforma fiscal propuesta.
Bastará que selectivamente se contenga a los manifestantes más violentos, sin caer en la trampa tendida por sus adversarios.
Buscan la represión violenta, para así tener una bandera menos banal que su oposición a la reforma educativa.
La propuesta de un Instituto Nacional de Elecciones centralizaría los procesos electorales.
Ya procede el gobierno del presidente Peña Nieto a impugnar la liberación, como parte de un control de daños que afecten la relación con Estados Unidos.
Se trata de una maniobra para obligar al PRI y al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto a aceptar la condicionante.
Y si los perredistas plantean una pregunta tramposa, pues la consulta será una farsa.
La decisión de impulsar las reformas energética y fiscal fue una decisión audaz.
Tanto Madero como Zambrano tienen muchas dificultades para que sus partidos acepten las decisiones que han tomado en el Pacto.
Los ciudadanos mostraron una actitud más civilizada que la de los candidatos, de los partidos y los dirigentes nacionales.
Con nuestro voto delegamos el poder en manos de aquéllos a quienes elegimos.
Existe la posibilidad de negociaciones serias, inteligentes para una reforma energética.
Ni siquiera se han detenido a revisar lo dicho por el actual senador panista Roberto Gil Zuarth de la derrota en la elección presidencial.
No hacerlo no es un crimen, es un error histórico.
No hay tiempo para filosofar, sólo queda tiempo para lidiar con la realidad.
Es en el ámbito político donde se gestan desafíos.
Era mejor el relevo inmediato de Cordero que soportar críticas y también insultos.
En el fondo existe un problema central: falta cultura de la legalidad.