Lo peor es un pueblo sin gobierno
Los militares no se quedan sin fuero, pues subsiste el fuero de guerra como una competencia militar.
Los militares no se quedan sin fuero, pues subsiste el fuero de guerra como una competencia militar.
El gobierno británico le niega terminantemente el salvoconducto para salir de Inglaterra, sitiando amenazante con su policía armada la embajada que asila.
Seguirá hasta la eternidad, bajo la égida del miedo.
Esos amores lopezobradoristas terminarán matando la democracia, ¡si la hubiese!
Andamos jugando con lumbre en una etapa poselectoral saturada de combustible.
En México educan más las películas de Hollywood que las aulas vacías de maestros en huelga o en paro.
El cargo de presidente es unipersonal, y eso lo hace más delicado.
Las guerras religiosas, o las luchas en donde este fenómeno se enreda, son de los más grotesco, absurdo y sanguinario.
Resulta claro que se ha esfumado el candidato del amor.
Como ciudadanos en el ejercicio de un derecho, y en el cumplimiento de un deber, nos apersonaremos en nuestra respectiva casilla para depositar nuestro voto.
El pueblo de México se encuentra agobiado de tanta brutalidad asesina.
El mismo ADN político corre por todo el torrente sanguíneo de nuestro sistema de partidos.
La verdadera pelea es entre grupos audaces que ambicionan el poder.
Al tener tan escueto, singular y mezquino afán, su única pretensión los va a conducir al desengaño.
A estas alturas del proceso, todo es anti Peña Nieto y anti PRI, de manera alocada, emergente y frenética, sin importar que se descarrile toda la elección
Al derredor de Andrés Manuel también hay personas muy corruptas, con ellas proseguiría la corrupción, pero, claro, de manera amorosa.
Nadie quiere matar ni encarcelar estudiantes, sólo deseamos que estudien, y ajusten su conducta a derecho.
Las majaderías personales serán un obstáculo insalvable para quien gobierne.
Cuestiones de mayor importancia deben ser la causa de nuestro rechazo o de nuestra aceptación al momento de emitir nuestro sufragio.
Muchos medios masivos de comunicación dieron a conocer destacadamente este principio de búsqueda de votos como: “Arranca la «guerra» por la Presidencia”.