Y aún tenemos esperanzas
Nuestra gente de mar opera muy bien en la tierra. Su honestidad y su eficacia no debe molestar a nadie.
Nuestra gente de mar opera muy bien en la tierra. Su honestidad y su eficacia no debe molestar a nadie.
Educan más los actos que los discursos. El ejemplo de la conducta se sobrepone a todo.
Los terribles polvos del hoy provienen de los lodazales del ayer.
Que en ese pacto estemos todos, o al menos la mayoría, convencidos del rumbo, su propósito y su eficacia.
Estudiemos bien los fenómenos sociales que ocultan el juego interno de ese perverso mecanismo, para impulsar un cambio.
Justicia retardada es justicia denegada. Todo cumplimiento irrestricto de la ley tiene sus términos en la propia norma.
Eso es lo que desde el extranjero se piensa: les impresiona la forma, y no las reformas; la cantidad, y no la calidad.
Una política nacional fincada en un muerto reciente puede muy pronto oler a sepultura.
Todos sabemos que el poder desgasta; pero el no poder desgasta más.
Lo masivo de nuestro crecimiento poblacional ha hecho que todos nuestros problemas se acrecienten geométricamente.
A todos se nos debe, y no hay quien pague, pues sólo hay acreedores contumaces y exigentes.
Modernizar no es privatizar la corrupción, ya que ésta, venga de donde venga, debe ser extirpada.
A la curia romana pegó fuerte el llamado vatileaks, desnudando la conducta indecorosa de muchos de sus miembros.
Nunca es demasiado tarde cuando se trata de proteger el interés nacional.
Ojalá que el humo que avise Habemus Papam no esté contaminado de sexo y economía.
Toda defensa tiene un costo, pero el costo mayor es no tener defensa.
Ninguna globalización debe empujarnos a la ilegalidad ni arrebatarnos el decoro.
No intercambiemos petróleo por automóviles, que es la nueva versión del viejo trueque de oro por espejitos.
Tanto recoveco lingüístico da más hambre o puede ahuyentarla.
El cerebro de Albert trabajaba muy bien en los fenómenos físicos, pero era pésimo para la matemática.