Desafíos
Inseguridad e impunidad aunado a la corrupción han mostrado una realidad que pareciera un relato posmoderno, una novela que cuenta historias paralelas de la destrucción.
Inseguridad e impunidad aunado a la corrupción han mostrado una realidad que pareciera un relato posmoderno, una novela que cuenta historias paralelas de la destrucción.
La contingencia sanitaria no es el único tema que genera opiniones disímbolas y polémicas, en el rubro político los escándalos tampoco disminuyen.
El tiempo avanza, la realidad en nuestro país ha tomado distancia de lo acontecido hace un par de años, nadie previó la avalancha que representa la pandemia del coronavirus.
El atentado contra el secretario de Seguridad Ciudadana del gobierno de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, es un hecho que ilustra el grado de envilecimiento a que han llevado al país los grupos de la delincuencia organizada.
La creación del Instituto Federal Electoral fue una respuesta a la demanda de los comicios fraudulentos de 1988, cuya documentación al respecto fue extensa, detallada e incontrovertible.
Ahora mismo se plantean visiones truncas en torno a probables escenarios paridos por presuntas conspiraciones, un tema que suele ir y regresar de acuerdo al termómetro político.
En tiempos del Covid-19, de la desesperanza y las noticias falsas, así como la manipulación cotidiana en diferentes frentes se registró recientemente el asesinato de George Floyd, este hecho censurable se perpetró en Mineápolis.
Simpatizantes y detractores del presidente Andrés Manuel López Obrador se asumen como los portadores del estandarte de la verdad, lo cierto es que la confrontación no cede.
La debacle económica es cada vez más latente, muchas industrias están paralizadas, urge la revisión de políticas públicas en diversos rubros porque el desempleo escaló, muchos giros lucen desolados por razones obvias.
El saldo del Covid-19 ha sido de alcances brutales, ciertamente, escuchamos diversas opiniones a cargo de los especialistas, algunas ocasiones resaltan las contradicciones o las incongruencias.
Son muchas estampas y diversos los testimonios que ilustran, con detalles, el atrevimiento de muchas personas que no creen en la letalidad del virus que ha provocado miles de pérdidas humanas.
Hace no mucho tiempo se fue Luis Eduardo Aute en España, en nuestro país el Covid-19 nos arrebató al Caifán Mayor Oscar Chávez, un hombre de talento, guitarra y proclama en favor de las mejores causas.
Vivimos muchos el enclaustramiento, algunos gobiernos en el ámbito local han dictado medidas para evitar la propagación del virus aunque ello ha generado controversias legales, pero el bienestar común tiene prioridad.
Nuestro pueblo es proclive a la fiesta, al jolgorio que está anexado a la idiosincrasia y eso dificulta la sana distancia. También tiene que ver con la responsabilidad.
La Organización Mundial de la Salud ha expresado que el grado de mortalidad del Covid-19 es más atroz diez veces que el del AH1N1, miles de muertos se suman y los contagiados por igual, México vive su cuarentena.
Aute fue un poeta de los tiempos modernos, de levantar la voz y las banderas contra entes esperpénticos que no valoran ni aprecian y, menos aún, comparten la belleza.
Los sistemas de salud en el mundo parecen colapsarse en muchos países, los números que han reportado países como China, Italia, España y Estados Unidos son lapidarios, el feroz imponderable que representa el virus ha desnudado las insuficiencias, de modo oportunista en un momento en el que nadie presagiaba el horror.
El fantasma del Covid-19 no deja de recorrer el mundo, los escenarios no excluyen la alarma porque los daños en la salud, economía y de todos los ámbitos productivos son una realidad.
En la historia oficial trazada en el bronce y que no deja el tufo a maniqueísmo ahí destaca Juárez García, aquellos mitos con cierta dosis metafísica que revelan verdades con estatus de dogmas que no admiten apelaciones.
El PRI que antes fue un apéndice de los gobiernos vive distante de sus viejas glorias, de un pasado que algunos miraban como si la eternidad se reflejaría en dicho instrumento de y para el poder.