Escribe, escribano
No hay libro que pertenezca a un solo autor. Toda obra se nutre de diversas tradiciones que el autor absorbe de modo inconsciente o indirecto. Si lo anterior es válido para cualquier libro, con mayor razón cuando se trata de una obra colectiva en la que, además del director y del escritor, intervienen aspectos como la animación, el sonido y el dibujo, con gran cantidad de ilustradores y animadores, a fin de que el lector no sólo cuente con un bello libro, sino también con la posibilidad de interactuar en la realidad virtual desde su iPad. Lo anterior ocurre con Escribe, escribano, proyecto dirigido por María Romero que dio como resultado un producto complejo y a la vez lúdico, antisolemne, didáctico y literario. La obra reúne éstas y otras características que sería dilatado exponer. Por ello, me concretaré al aspecto literario, que se despliega con sencillez e imaginación a través del Abecedario lúdico, de José Antonio Lugo.

