Gringo viejo cumple 30 años
Gringo viejo, una las más famosas novelas de Carlos Fuentes, al grado de haber aparecido en la lista de los libros más vendidos en Estados Unidos por diez semanas, es analizada por Tayde Acosta Gamas.
Gringo viejo, una las más famosas novelas de Carlos Fuentes, al grado de haber aparecido en la lista de los libros más vendidos en Estados Unidos por diez semanas, es analizada por Tayde Acosta Gamas.
En 1985, Carlos Fuentes publica la novela Gringo Viejo, trabajo que comienza a imaginar desde el año de 1947, el relato es otra mirada sobre la Revolución Mexicana, sobre lo que se ha establecido en la literatura mexicana como la “Novela de la Revolución Mexicana”, esto a partir de la publicación en 1915 de Los de abajo de Mariano Azuela, más adelante El águila y la serpiente y La sombra del caudillo de Martín Luis Guzmán, ¡Vámonos con Pancho Villa! y Se llevaron el cañón para Bachimba de Rafael F. Muñoz y Cartucho de Nellie Campobello entre otros, y que precisamente en 1947, con la aparición de Al filo del agua, Agustín Yáñez retoma el género admirablemente (incluso considerándose el inicio de la novela moderna en el siglo XX), para que poco después se presente Juan Rulfo con El llano en llamas y Pedro Páramo (que aunque estas narraciones relatan la Guerra Cristera, este conflicto proviene directamente de la Revolución Mexicana, incluso al momento de suceder todavía se están viviendo los restos de la Revolución), y ya para 1958, Carlos Fuentes retrata nuevamente el movimiento por medio de La región más transparente y más adelante, de forma soberbia, con La muerte de Artemio Cruz.
Sin duda significativo que el Rey de España haya calificado de “un error histórico” la expulsión de los judíos de España en 1492 y todavía más relevante que ese país les haya abierto las puertas para una nacionalización que podríamos llamar fast track.
Te invito a una posada tradicional, me dijo Eugenia Revueltas.
En la protesta en Montevideo, Uruguay, ante la embajada de México en ese país, se leyó este poema de Eduardo Galeano.
El doctorado Honoris causa post mortem que otorgó la Universidad de Guadalajara al escritor Eduardo Galeano fue recibido por su viuda Helena Villagra, la cual, con sus palabras de agradecimiento demostró una notable capacidad literaria y una identidad ideológica con su marido al dedicar el doctorado a los normalistas de Ayotzinapa.
El rector de la Universidad de Guadalajara, Tonatiuh Bravo Padilla, entregó un doctorado honoris causa post mortem a Eduardo Galeano (1940-2015). Lo recibió su viuda, Helena Villagra, quien al tomar la palabra relató lo siguiente: “el 13 de abril, (día del fallecimiento de Galeano) mientras me preparaba para la sencilla ceremonia que Galeano pidió y que era mezclar sus cenizas con el Río de la Plata, leí la noticia de que Ayotzinapa llegaba a Montevideo a finales de mayo para una marcha a la Embajada Mexicana en la capital de Uruguay.”
El pasado 30 de noviembre, el Rey Felipe VI de España rindió homenaje a los sefarditas para reparar, dijo, un error histórico. Se refería, claro está, a la expulsión de los judíos de España en 1492.
Como ya dijimos en este mismo espacio, la colección de fotos de Carlos Monsiváis se calcula en unas 22 mil o quizás 25 mil fotos. Al enorme número se suman los gustos muy particulares y con frecuencia francamente heterodoxos del escritor.
El escritor Felipe Garrido, el poeta David Huerta y la sociolingüista Yolanda Lastra fueron los elegidos en el área de Lingüística y Literatura. Hay que decir que los dos primeros, David y Felipe, han colaborado con La cultura hoy, mañana y siempre, suplemento en línea de la revista Siempre.
Contó la comediante y diputada del PRI que, en ausencia de Carlos, ella iba a cenar todas las noches con la Sra. Monsiváis. No lo creo, pero en fin. Luego contó que Carlos se fue a Londres expulsado por el gobierno de Díaz Ordaz.
Se aprobó la Secretaría de Cultura y todo mundo debería estar feliz, pero no. Algunos le critican que se desprenda de la Secretaría de Educación Pública, porque, sostienen, no debería separarse de la educación.
Un gran homenaje se rindió al historiador y crítico de arte Alberto Híjar Serrano por sus 80 años. Participaron, entre otros, Horacio Cerruti, Luis Rius Caso, director del Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, Teresa del Conde, ex directora del Museo de Arte Moderno, Alberto Torres y Miguel Ángel Esquivel Bustamante, entre muchos otros, sobre todo alumnos, discípulos, seguidores del maestro.
El 25 de noviembre, alrededor de las doce treinta del día, en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras con motivo de las Jornadas de Investigación y Reflexión hubo la oportunidad de poder ver y disfrutar del homenaje al maestro Alberto Híjar Serrano. Un homenaje que pudo reflejar no sólo su carácter o persona, sino, también, su alma.
Al Maestro Alberto Híjar no le gusta, en las conferencias y en las mesas redondas, que uno lo presente leyendo su currículum.
Hace algunos años, el Profe nos regaló un autorretrato con un bello poema expropiado a Enrique González Rojo que se titula “A mis herederos”, en donde se hace referencia al amor.
Aunque no se reconozca como tal, existe una historia oficial de la cultura mexicana, esto es, una historia que exalta las obras y los artistas que, en los diversos momentos de la historia de México, han detentado la hegemonía cultural.
Cuando conocí a Alberto Híjar, ya era famoso. En 1959, el rector Nabor Carrillo y Jaime García Terrés, director de Difusión Cultural de la UNAM, proponen un edificio extramuros, es decir fuera de la Ciudad Universitaria, para lo que en esos años se llamaba extensión universitaria, vale decir llevar la universidad a los no universitarios. Se conservó el nombre del recinto, la Casa del Lago.
En este momento, muerta Guillermina Bravo, la legendaria creadora de Ballet Nacional, Gloria Contreras era la bailarina por excelencia. Desde hace 45 años era la directora y la coreógrafa principal del Taller Coreográfico de la UNAM, grupo que, al decir de ella misma, había alcanzado los dos logros fundamentales de una compañía de ballet: crear un repertorio propio y formar un público.
Con la puesta en escena de Debiera haber obispas, bajo la dirección de José Solé, culminaron los festejos por el centenario del escritor Rafael Solana.