Destellos
La infancia es un día largo y luminoso
mas es sólo uno y se vuelve noche,
el recuerdo es el corazón de los sueños
igual que las ansias palpitantes del moribundo.
La infancia es un día largo y luminoso
mas es sólo uno y se vuelve noche,
el recuerdo es el corazón de los sueños
igual que las ansias palpitantes del moribundo.
La ardilla gira, cae y resplandece,
obscura vida que sin alas vuela
por perfecta confianza en su destreza.
Perdido en el caudal de sus ensueños,
en la orilla de sí, el hombre acecha
el indicio sutil de una presencia,
un cuchicheo, un guiño, una promesa
que vuelvan habitable aún la ausencia.
Pocas directoras escénicas en México han desarrollado su carrera al tiempo de levantar genuinamente una leyenda en torno suyo.
Al mismo tiempo, las ganancias de la industria cinematográfica, editorial y de la que explota el esoterismo, han sido y serán fabulosas.
Camino a la orilla del malecón de madera rojiza. En el cielo azul claro hay una gran luna que va al ocaso.
El tiempo, desleído, borronea
el fiero azul cobalto de la noche
encendida. Atrás quedaron, ciegos,
los primitivos resplandores.
Gonzalo Martré es uno de los escritores más originales de México, aunque suele ser excluido de varios círculos debido a su carácter beligerante: no se muerde la lengua para decir verdades de personajes notables (escritores, editores, políticos) lo que, por supuesto, irrita a más de uno.
Gala esperada por los melómanos, la Orquesta Filarmónica de Nueva York volvió a refrendar por qué es una de las instituciones musicales de mayores prestigio y solvencia en el mundo.
Zhang Huan (Anyang, Henan, China, 1965), es considerado internacionalmente como uno de los artistas conceptuales chinos más importantes, él junto con otros —ente ellos Yang Fudong—, llamaron la atención de los críticos en la Bienal de Venecia de 1999.
Tu tejido orgánico, delgado,
compuesto de blandos, yuxtapuestos
globos oculares,
humedece su blandura con el tacto
y acaso estalle un día y se deshaga
en un estúpido tropiezo.
Habla el poeta Tomás Segovia (1927-2011): “Justo cuando entré a la Revista Mexicana de Literatura había estado excluido de la literatura mexicana por un par de años, porque Alfonso Reyes decidió anamatizarme. Me excluyeron durante dos años enteros. Hicieron sin mí la Revista Mexicana de Literatura. Mi generación ––por eso digo que yo no tengo generación––
En la crónica de Edgar Díaz Yáñez, se relata la mesa redonda en que coincidieron el escritor Carlos Fuentes, el poeta José Emilio Pacheco y el pintor Vicente Rojo con Fernando Canales, administrador del diario Novedades y el empresario Carlos Slim, con el escritor Vicente Quirarte como moderador, para el homenaje, a cien años de su nacimiento, de Fernando Benítez, quien fue periodista, antropólogo, novelista, dramaturgo, historiador, cronista y director de memorables suplementos culturales.
«La vida de Fernando Benítez estuvo dedicada a buscar nuevas formas de traducir y mejorar los lazos que relacionan entre sí a los hombres». Palabras éstas con las que se inició el homenaje a Fernando Benítez el domingo 18 de diciembre en la sala principal del Palacio de Bellas Artes.
Algunos deportes, me imagino que porque ponen en riesgo la vida, (aunque no lo sé a ciencia cierta) se llaman extremos.
Se llama entrevistas de banqueta a las que realizan los periodistas al calor de la oportunidad y no de lo planeado. Así ocurrió con esta encuesta, aprovechando que estaban tres grupos de alumnos de la UNAM, se les preguntó por sus libros favoritos.
Había una vez un personaje, que tuvo una activa e intensa participación en ese movimiento social y político transformador en muchos órdenes de la vida nacional que fue la Revolución Mexicana.
Paradigma del artista romántico, como niño prodigio despertó el entusiasmo de otros músicos geniales, entre ellos Beethoven, quien se sabía no era dado al elogio precisamente fácil.
Sin temor al lugar común, las narraciones que se agrupan en Trazos en el espejo, nos confirman que la vida es una novela, y en el volumen que hoy nos ocupa son tan sólo fragmentos de cada novela aún no terminada.
Juan Carlos Aldir (Ciudad de México, 1971) desarrolla una novela de violencia y muerte pero estos conceptos son solamente el pretexto para adentrarse en la sociedad, sobre todo, capitalina. Asesino de muertos (Lectorum, México, 2011).
Este 2011 fue un año de muchísima oferta a través del teatro independiente y también del comercial.