Crece posesión de armas en México por inseguridad
‘Jaime’ disparó. Él era el único que custodiaba las escaleras de su casa y no iba a permitir que el extraño que merodeaba por su sala llegara hasta donde estaban su esposa y su bebé. Volvió a disparar. El hombre que tenía como blanco acababa de degollar a su perro, había forzado la cerradura, estaba dentro de la casa; físicamente rebasaba a Jaime en peso y estatura, y dos balas no habían logrado detenerlo. Se oyó un tercer disparo.
