Yunes sabe dónde encontrarme
La política de los que amenazan tiene que ser desterrada de México.
La política de los que amenazan tiene que ser desterrada de México.
A partir del 8 de julio será toral cambiar la diatriba por la propuesta y la confrontación por la concertación.
Hay visiones que se oponen a la consolidación de un proyecto cívico, pero los concertadores seguiremos adelante.
No sólo hemos hecho denuncias ante los medios, sino ante las instituciones judiciales.
La búsqueda de ganancias políticas a toda costa en el escenario electoral desdibujó el rostro humanista de Acción Nacional.
No se trata únicamente de quejarse, sino de actuar de manera libre y comprometida por el bien de la patria.
No es la primera vez que señalo sus corruptelas y alianzas oscuras con personajes como Gordillo y Calderón.
Reconocer que todos los ciudadanos tienen derechos idénticos no es un asunto ideológico o partidista, es un asunto de justicia.
Como sociedad ahora también podemos lograr dar a lo local el lugar protagónico que merece en el desarrollo nacional.
Calderón estaba impulsando la carrera política de Yunes como parte de una alianza política con Elba Esther Gordillo.
Madero no sólo estuvo informado de acciones tramposas, también las solapó.
Lenta pero inexorablemente se ha ido desmoronando la falsa imagen de la guerra impulsada por el calderonismo.
Ninguno de los escenarios probables augura un futuro terso para ese país hermano.
A escasos meses del relevo sexenal están ya afianzadas las riendas del aparato de seguridad.
A través de los siglos el mensaje juarista sigue haciendo eco en las escuelas y en las familias mexicanas.
El Estado tiene el deber ético de ganar esta contienda.
Poco o nada debe extrañarnos que tiemble el calderonismo y que hasta la misma hermana de Felipe salga a defender a Elba Esther Gordillo.
Como ciudadanos podemos contribuir a la construcción de nuestro destino comunitario.
La sociedad espera acciones correctivas y de aplicación de la ley a quienes han estafado al Estado.
Se trata no sólo de un progreso económico, sino de un cambio de mentalidad e incluso cultural.