Misógino feminista

Sí Monsi, tenías dos maneras de acercarte cuando sonaba el timbre del teléfono en casa y eras tú. El uno era un tono de urgencia que implicaba la necesidad apremiante de comentar algún acontecimiento político para lo que cualquier tipo de cortesía te parecía una pérdida de tiempo y, sin saludar y casi sin respirar me ordenabas: “Pásame a Bolívar” y yo cumplía tu mandato sin chistar.