¿Autocrítica en el PRD?
López Obrador ahora reaparece como líder supremo, sus antiguos rivales enmudecen y se prestan a serle de alguna utilidad.
López Obrador ahora reaparece como líder supremo, sus antiguos rivales enmudecen y se prestan a serle de alguna utilidad.
No es posible que López Obrador cambie, no después de la amargura que le produjo la derrota propinada por Felipe Calderón.
¿Cuántos desplegados habrá firmado Carlos Monsiváis, cuántos Elena Poniatowska? Infinidad. Esta será una tarea para historiadores.
El PRI pareciera dar muestras de unidad, sus dos aspirantes presidenciales debaten con cordialidad, sus propuestas son a veces encontradas, pero logran un tono adecuado, no de choque violento.
Cordero no tiene ninguna cualidad que le permita debatir con Beltrones o con López Obrador. Es posible que encuentre adjetivos majaderos para calificarlos, pero carece de argumentos significativos.
Calladito, como dice la frase hecha, se vería mejor. Pero busca desesperadamente ser conocido por los capitalinos. Empieza a serlo, pero con una campaña llena de tonterías y ridiculeces.
La llamada realpolitik en México es una suma de mentiras y cinismo, de demagogia y populismo, de plena tergiversación de los hechos.
Hemos estado tan ocupados con los candidatos presidenciales que olvidamos la segunda fuerza: la capital de México, el pobre Distrito Federal, tan lejos de Dios y en manos del PRD
Hace una semana, Felipe Calderón mostró un optimismo desbordado. La mayoría de los mexicanos no supo a qué atribuirle el gozo político, con un país casi en ruinas, acosado por el narcotráfico y la guerra en su contra que lleva
El PAN es ahora la peor versión del PRI que odiaba. Tanto Fox como Calderón se subieron al sistema creado por sus rivales y no supieron manejarlo, no le hicieron cambios.
Poco inteligente, López Obrador revitalizó a Ebrard, quien ahora está feliz sacándole los ojos, como buen cuervo. Justo lo que López Obrador le hizo al ingeniero Cárdenas.
A la sórdida clase política le importa más quién ganará la presidencia que la seguridad del país.
Cárdenas debe mantenerse lejos de los pleitos entre Ebrard y López Obrador y concentrar la lucha en Michoacán pensando en un mejor futuro para el estado y para el país.
En distintas ocasiones, me he referido al tema del PRI en el Distrito Federal. Jamás he sido optimista.