A cerca de la muerte

Se acerca, no toca a la puerta, entra en nuestra habitación con el mismo aplomo con el que se acomoda en nuestra sangre y en nuestros pensamientos, no le preocupa si es invocada o temida, si los más muertos aún no se quieren despedir, si se aferran a la ventana o al ensueño, es nuestra única certeza, el umbral y el horror.