Pipa, pipeta o puro

El hombre que fuma puro en la ventana platica con las nubes que pasan; les manda dardos de humo. Las nubes le regresan granizo. El hombre cierra la ventana, da una fumada profunda al puro, mira hacia el horizonte y avienta donas humeantes que se deshilachan contra el vidrio; a veces, antes de estrellarse contra la ventana, por el centro de la dona pasa un mosquito en un azar sorpresivo que el hombre no volverá a repetir. Las nubes que pasaban se fueron a lloviznar en otra parte.

Paradojas de la teoría

A menudo, las mentes excesivamente teóricas —por ejemplo, las constructoras de sistemas de pensamiento— pecan de ingenuidad, por no decir que de estupidez, al intentar sintetizar en un órgano la complejidad y pluralidad de funciones que no terminarán de integrar lo que llamamos realidad. Pero más ingenuos e incompetentes son los discípulos de las teorías