Manuel Gómez Morín y la Belisario Domínguez

El pasado 4 de noviembre de 2013, el Senado de la República entregó, como lo ha venido haciendo desde hace ya cerca de 60 años, la presea que lleva el nombre de uno de los mártires de la Revolución Mexicana, Don Belisario Domínguez. Prócer chiapaneco que tomó posesión como Senador de la República el 5 de marzo de 1913, y quien se opusiera de manera determinante al golpista, Victoriano Huerta, en su discurso contra el informe de labores dado por éste el 16 de septiembre de aquel funesto año.

La dramaturgia, un accidente de la realidad

Alberto Villarreal Díaz de Bonilla (D.F., 1977) es un laureado y prolífico dramaturgo. Su campo de acción es extensísimo y va del performance al teatro minimalista (con ciertos recursos intimistas), para retornar al performance y retomar el rumbo de la nostálgica evocación jodorowskiana del teatro pánico y los happenings. Villarreal redacta con aspiraciones poéticas y deliberadamente antiteatrales. Sin embargo, asume que su dramaturgia no es tal, sino todo lo contrario, cosa que no debe sorprender a quien esto lea, dado que es el mismo joven escritor quien asevera escribir “teatro que no parezca teatro”.

Louise Bourgeois: la memoria interminable

Recuerdo perfectamente (y me abstengo de la retórica primera persona del plural, que vía el poeta francés Yves Bonnefoy, tan excelente resultado procura a la obra de Bourgeois), mi primer contacto con Louise Bourgeois (París, Francia, 1911-Nueva York, Estados Unidos, 2010), la cual, tras casi medio siglo de oscura trayectoria artística, sólo recientemente se ha convertido en admirada figura de culto; curiosamente no fue a través de su obra, sino con ella en París a principios de 1994.

Por la cultura y las artes

El tema del apoyo a la actividad cultural por parte del gobierno es uno de los asuntos recurrentes con cada cambio de gobierno. Algunos gobiernos muestran más sensibilidad a este tipo de actividad, otros menos. Este interés se traduce en general en la cantidad de dinero que se destina para la creación, difusión, infraestructura, reducción de impuestos, financiamiento de organismos, etcétera, relacionados con la vida tipo cultural y artística. Cada vez que un nuevo gobierno reduce la cantidad destinada a la cultura, el gremio que se identifica y/o resulta perjudicado con esta decisión sale a defender los derechos de la cultura. Es algo recurrente y loable siempre y cuando se defienda la cultura y el arte en sí (pues en realidad todo quehacer humano es cultura) y no sólo al que beneficia a un sector en el que se incluyen los defensores.