No se espera mucho
Del Informe en realidad no se espera mucho, es mejor corregir el rumbo con acciones eficaces.
Del Informe en realidad no se espera mucho, es mejor corregir el rumbo con acciones eficaces.
La revalorización del trabajo como el espacio natural de la responsabilidad social y medio fundamental para la realización del ser humano.
En estos momentos ningún partido de oposición por sí solo cuenta con un número de legisladores en sus bancadas que le permitan solicitar la consulta.
Los procesos electorales de 2015 para renovar la Cámara de Diputados, la disputa por las nueve gubernaturas y en total 17 entidades del país donde se elegirán ayuntamientos y congresos locales, arriban en circunstancias singulares: entre paradigmas, tradiciones, modelos transformados, hartazgo, desconfianza y un dejo de esperanza.
Es urgente la implementación de reglas y esquemas donde prevalezca la transparencia, la honestidad y la responsabilidad en la cuestión publica.
Los tiempos transcurren rápidamente y la época reformista va llegando a su fin, los momentos de diálogo para construir la agenda legislativa en el Congreso están a punto de culminar, haciendo un balance objetivo sobre los resultados obtenidos, sin descartar las luces y sombras que han rodeado este ejercicio, se obtienen números positivos en cuanto a las metas propuestas y alcanzadas, ubicándonos únicamente en el terreno de los pactos parlamentarios, donde se lograron concretar importantes y necesarios cambios.
A través de las ideas y las acciones, así surgen muchas de las reformas y por ese camino contribuimos pacíficamente al cambio.
Descalificaciones que ubican el PAN como una institución radical, extremista, conservadora y discriminatoria.
El cambio de los tiempos políticos provoca que cada fuerza vaya ajustando sus estrategias
Se han pisado callos con las nuevas disposiciones y por lo mismo se preveían resistencias.
En esas tres dificultades se localiza la posibilidad de tener tranquilidad, desarrollo y Estado de derecho, que no son cosas menores.
La siguiente legislatura es clave en la renovación presidencial, de eso estamos conscientes todos.
La inédita contienda interna del PAN para elegir al jefe nacional no solamente fue de gran intensidad, circunstancia previsible por el corto tiempo —60 días— de que se disponía para recorrer el país en busca del voto militante, también porque prevaleció la estrategia de la confrontación a través de la descalificación, la denostación, la intriga, la infamia y un conjunto de calificativos adicionales que la llenaron de lodo, a grado tal que las expectativas preveían un irreconciliable rompimiento.
Descomposición social, política, económica y cultural, cuyo periodo de gestación duró varios años y la dejaron llegar a niveles espeluznantes.
Las posiciones encontradas, particularmente en el Senado de la República, donde se localizan las principales iniciativas, distan de entendimientos.
Los empleos son insuficientes al igual que los salarios, circunstancia que se presta a engrosar las filas de la economía informal, donde cada día se incorpora un buen número de personas.
Se encuentran en un limbo jurídico hasta en tanto el Congreso no les dé las herramientas legales para desempeñar adecuadamente su función.
Estamos llenos de escándalos, sólo basta escuchar las noticias para enterarnos de a quién descubrieron haciendo trapacerías.
La señal es clara, están estirando la cuerda hasta el último momento, con el riesgo de romperla.
El hecho real y preocupante consiste en que las condiciones políticas, económicas y sociales actualmente se encuentran en franco deterioro.