AMLO se benefició de Ayotzinapa
El principal beneficiario del caso Ayotzinapa es quien hoy ostenta la banda presidencial. López Obrador fue uno de los primeros –aunque no el único– en explotar política y electoralmente la tragedia de los jóvenes.
El principal beneficiario del caso Ayotzinapa es quien hoy ostenta la banda presidencial. López Obrador fue uno de los primeros –aunque no el único– en explotar política y electoralmente la tragedia de los jóvenes.
Si esto es cierto, el “tiro le salió por la culata.” No calcularon que el “incendio” iba a ser calificado de terrorismo y que México sería considerado un riesgo para la paz y la seguridad internacionales.
Fracasó la Guardia Nacional y ahora quiere desparecerla. Por medio de una intentona golpista a la Constitución quiere adscribirla a la Defensa Nacional y entregar la seguridad pública a los militares.
La elección interna de Morena fue un fiel reflejo de lo que es ese partido y una ominosa señal de lo que está dispuesto a hacer el gobierno para no perder el poder.
Para López Obrador el petróleo, la electricidad y la minería no son un asunto de soberanía, sino de dinero para seguir patrocinando a su clientela política y preservarse, de una u otra manera, en el poder.
Estados Unidos y Canadá están hartos del matoncito de López Obrador, de ese pendenciero que viola leyes a capricho y tiene convertido a su país en un desastre.
Biden le abrió las puertas de la Casa Blanca por cortesía, pero no sin deslizar algunas advertencias: “Espero haber demostrado mi respeto a México”. Fue una forma de decirle a López: un respeto que usted no ha sido capaz de darle a mi gobierno.
El asesinato de dos jesuitas en las Sierra Tarahumara hubiera sido utilizado por un Jefe de Estado para tener a la Iglesia Católica de su lado en la lucha contra el crimen organizado.
Señor presidente: Ojala y estemos equivocados. Si se demuestra que usted pretende convertir el país en nido de terroristas o en un centro de adiestramiento al servicio de Cuba, Venezuela y Rusia, las cosas van a terminar muy mal para México y su gobierno.
La política de “abrazos no balazos” tiene al país rendido al crimen. Ha sido el presidente –y nadie más– quien ha empoderado a los delincuentes. Les ha entregado licencia, sin límites, para matar.
Entendemos la presión brutal que ejerce el autócrata sobre quienes estamos en contra de un régimen que constituye una seria amenaza para el Estado de derecho y a las libertades.
El tabasqueño llega al orgasmo cada vez que MC suelta frases como “Hay sumas que restan” o cuando el PRD critica la baja votación a favor de Movimiento Ciudadano.
Presidente: ¿Es usted narco? ¿O aspira a convertirse en uno de ellos? Son preguntas que nos hacemos los mexicanos porque lo vemos lucir y presumir sin pudor la relación de amistad que tiene con los criminales.
No come carne humana –hasta donde sabemos–, pero sí carcome leyes e instituciones. Su platillo favorito es devorar el honor y el prestigio de hombres y mujeres que no piensan como él.
López Obrador no fue a Cuba a traer médicos. Viajó a la isla para conseguir algo más importante: el apoyo de La Habana para que Morena gane las elecciones presidenciales en el 24.
Una pregunta señora Gutiérrez Müller : ¿Podría decirle al presidente que en uno de esos aviones que estuvieron a punto de chocar podría haber estado uno de sus hijos?
La importancia de construir un alianza histórica entre sociedad y partidos ya no solo para echar a Morena de Palacio Nacional sino para impedir que den un golpe de Estado.
López Obrador quiere imitar al “Chacal”, al general Victoriano Huerta que disolvió el Congreso y mandó encarcelar a los diputados y senadores por considerarlos enemigos del Poder Ejecutivo.
El presidente de la Corte, se ha convertido –junto a otros seis ministros– en un serio peligro para la democracia. Han optado por ser cómplices de un gobierno autoritario decidido a desmantelar y falsear la Constitución.
El 10 de abril la silla del poder se le hizo enana. La consulta dejó una presidencia achicada, sin legitimidad, donde sólo 15 millones de mexicanos se sienten representados por usted.