Su origen económico
Se gestó por los requerimientos de modernización del capitalismo internacional contemporáneo, para lograr la expansión del capital central sobre la periferia.
Se gestó por los requerimientos de modernización del capitalismo internacional contemporáneo, para lograr la expansión del capital central sobre la periferia.
Con las directrices formuladas en materia de comunicación social plasmadas a través del primer mensaje a la nación, el Pacto por México y la reforma constitucional de las telecomunicaciones, la radiodifusión y la competencia económica inesperadamente el nuevo gobierno sentó las bases para crear un nuevo modelo de comunicación nacional 180° distinto al heredado del siglo XX, pues limitó el poder unilateral de los monopolios de las telecomunicaciones, propició la competencia en la radiodifusión, telefonía y servicios de datos, incrementó la pluralidad informativa, fortaleció la transparencia, eficientó el aprovechamiento del espectro radioeléctrico, abrió nuevas cadenas de televisión, potenció la perspectiva del servicio público, amplio del acceso a la banda ancha, redujo los costos de uso de Internet, creó nuevos órganos reguladores autónomos, respaldó algunas garantías comunicativas ciudadanas, fortaleció a los medios públicos, que todos ellos fueron aspectos que los poderes fácticos mediáticos impidieron que se dieran durante muchos años en México para conservar sus desiguales privilegios monopólicos.
La esencia del modelo de comunicación salvaje se distinguió por promover en grandes dimensiones la difusión intensiva de la información secundaria.
En las últimas cinco décadas, lo único que no se transformó con sentido democrático fue la estructura nacional de comunicación, especialmente la audiovisual.
Pasquali ha contribuido de manera muy relevante a que la “utopía comunicativa” en la sociedad se apropie democráticamente de los procesos de comunicación colectivos.
En México y otros países no es lo mismo crear democracia informativa que producir democracia comunicativa.
Se introdujo el estudio de la difusión de innovaciones que marcarían las pautas para nuevos modelos de adaptación social.
Es paradójico que a los evaluadores no se les califique académicamente en su desempeño, sino sólo de manera administrativa por instancias burocráticas.
Se deben incorporar criterios más específicos que respeten la esencia particular de cada disciplina.
Es necesario diferenciar los criterios de evaluación de las áreas duras y las áreas blandas respetando la diversidad del conocimiento especializado.
Se requiere proyectar la ciencia en México como un instrumento estratégico que detone el crecimiento nacional.
El SNI evolucionó de mil 396 investigadores, cuando se fundó en 1983, a más de 20 mil investigadores nacionales.
El actual modelo administrativo-científico del SNI ya se agotó y ya no da más de sí para impulsar el avance científico del país.
El SNI encara retos históricos que es indispensable solucionar para alcanzar otro grado de estabilidad en el impulso al pensamiento científico y a la innovación.
Lo que patrocinan las políticas de ciencia y tecnología del Estado mexicano es el fortalecimiento de las empresas multinacionales instaladas en el país.
Es necesario considerar la existencia de diversas limitaciones que ha arrastrado a lo largo de su existencia.
El SNI favoreció la continuidad de la investigación universitaria en las últimas tres décadas.
Su gestación no respondió a la implementación de una política científica del Estado mexicano concebida con visión de largo aliento para impulsar la expansión de la ciencia en la nación.
Los partidos políticos y los legisladores deben considerar que las concesiones de radio y televisión son un bien público de la nación.
¿Por qué los medios electrónicos de difusión colectivos no están sometidos a las normas de la transparencia pública?