Juárez quedó opacado
Ese próximo pasado 21 de marzo (para el gobierno federal al menos) fue el Día de Andrés Manuel López Obrador y del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, conocido por sus siglas: AIFA.
Ese próximo pasado 21 de marzo (para el gobierno federal al menos) fue el Día de Andrés Manuel López Obrador y del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, conocido por sus siglas: AIFA.
Los comunes son 650 y los elige el pueblo en ese número de distritos electorales, donde funcionan doce partidos políticos que nada tienen que ver con los “conservadores” y “liberales” que AMLO sigue trayendo en la revoltura de su cabeza.
Obvio que Palacio Nacional no es un barco de guerra, ni Andrés Manuel López Obrador es un almirante británico, sino sólo es, como presidente de México, comandante en jefe de las fuerzas armadas.
Está claro que Rusia, por su seguridad, no acepta tener fronteras con países que estén en la OTAN; por esto, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, sin formación política, amenazó a la Federación Rusa al pedir el ingreso de Ucrania a la OTAN.
Así, ese desajuste de identidad personal conduce a una perturbación social; y el gesticulador ya no es sólo César Rubio, sino gran parte de los mexicanos, de aquellos ayeres.
Si el legislativo y el judicial no le ponen límites al déspota que todo lo retuerce, a los periodistas y a los medios de comunicación les corresponde denunciar y acotar las barbaridades del poderoso.
El embajador de EU en México, Ken Salazar, parecía preocupado y muy activo en contra de la llamada reforma energética promovida por el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Desde luego, los pocos que rememoran esa data con nuestra Carta Magna, no todos distinguen qué es iniciar, discutir, aprobar, sancionar, promulgar y publicar.
Desde su triunfo electoral contundente (el 1 de julio del 2018, “aiga sido como aiga sido”, como dicen que dijo su colega, el presidente Felipe Calderón), la sensación de poder la tuvo de inmediato.
Ante ese infernal desastre, los indígenas sentían ser víctimas de la ira de sus antiguos dioses; y los españoles, mal orientados por los misioneros católicos, juzgaban que si dios, así lo quería, sus razones divinas debían ser respetadas.
Dentro de ese vínculo de armonía humana, tomamos del filósofo de Éfeso su teoría. Heráclito aseguró, en uno de sus fragmentos: “No hay ejes centrales, pues todo se pivotea a través de todo”.
Lo cierto es que lo plantado y sembrado en el 2021, y en los lapsos anuales anteriores, es lo que cosecharemos en este año de pares que, según pesimistas versificadores: nos traerá pesares, y según los optimistas: hará bien en los hogares.
Ese presidente López, llamado por el pueblo “héroe del sainete”, fincó su largo periodo presidencial en desunir a los mexicanos, y en regalar dinero de las arcas públicas para corromper gente que, en su ignorancia y pobreza, le servía ciegamente.
En labios de ella, la Noche Buena y la Navidad eran (24 y 25 de diciembre) una narrativa cuentística de cómo José, a pie, y María sobre un jumento, fueron humildemente pidiendo posada, casa por casa, sin encontrar sitio para el nacimiento del hijo que en su vientre llevaba.
La cantidad de caribeños, sur y centroamericanos, que intentan ásperamente cruzar por México para llegar a Estados Unidos de América, aumenta con rígida constancia. Migrar, y ser sedentarios, forma parte de la naturaleza humana.
Un autócrata nunca será el motor de la historia; ni es la conciencia que revoluciona a las otras conciencias. Hitler no hizo a la Alemania nazi.
Podría ser, con sus eufemismos y ocurrencias, que encargue al INE organizar una votación popular que decida el sustituto de su actual apelativo.
Mientras, la 4T con nuestros impuestos se fortalece, para exclusivamente ganar elecciones. El presidente Andrés Manuel López Obrador se olvidó de que no sólo de elecciones vive el mexicano.
Las mañanitas del rey David” no existían. A Porfirio Díaz, sus lambiscones, le coreaban ese corrido con las mismas notas musicales, actualizándole, año tras año, la letra del épico mensaje.
Pero un presidente de la república, que tenga un mínimo de sensatez, debe gobernar para todos los mexicanos, repito, ¡para todos los mexicanos!, pues resulta insensato o locura imprudente, que marque oficialmente dicha división: de ricos, clase media y pobres.