La UNAM y AMLO
Recién, se lanzó en contra de su alma mater: la Universidad Nacional Autónoma de México y, con ello, atacó a las principales universidades de nuestro país.
Recién, se lanzó en contra de su alma mater: la Universidad Nacional Autónoma de México y, con ello, atacó a las principales universidades de nuestro país.
Y hace 207 años que se realizó su añorado sueño en esa constitución, en donde del artículo 181 al 231 instituyeron al Supremo Tribunal de Justicia, a los Juzgados Inferiores y al Tribunal de Residencia, con sus facultades, sus administraciones, y su funcionamiento coordinado.
“Iniciativa Mérida” murió hace días, sin tumba ni epitafio porque sólo se le cambió el nombre, dándole algunos retoques para cubrir apariencias. Su nuevo nombre: “Entendimiento Bicentenario”. Es la misma gata, simplemente revolcada.
El liberalismo en México llega con retraso; apenas en el inicio de la segunda mitad del siglo XIX resurge el pensamiento de José María Luis Mora, y toman los estandartes liberales los jóvenes que auxiliaron a Don Juan Álvarez para hacer triunfar la Revolución de Ayutla.
No hacen bien quienes destruyen pedestales o bajan las esculturas que los seres humanos, por alguna razón, han elevado y ungido.
Recordemos que se acordó fundar al Celac en la Riviera Maya, México, a principios del 2010, siendo presidente Felipe Calderón Hinojosa
Los espejismos de peje, y sus múltiples limitaciones personales, no le han permitido comprender los problemas observados en su esencia, ni menos ha puntualizado cuál es la forma de resolverlos.
Andrés Manuel nos resultó, como presidente, muy activo; no hay duda en ello, y habremos de ubicarlo en el grupo de los madrugadores y hacendosos. Pero los resultados de su trabajo son erráticos y de pésima calidad. Mejor nos iría si redujera sus tiempos laborales.
Y al analizar a fondo la obra literaria de Gabriel García Márquez, en ese trabajo académico, Vargas Llosa explicó el mensaje de ‘La mala hora’, libro que, correspondiendo a Macondo, parece referirse al México de 2021.
La Revolución Francesa, con sus “monstruos” y/o sus “santos”, ha tenido, de una u otra forma, vínculo con los tres grandes movimientos históricos de México: Independencia, Reforma y Revolución.
Nada del presidente de México nos debe ser ajeno, sea quien sea el titular del poder ejecutivo federal, más cuando se ha exacerbado el presidencialismo con Amlo, cargándose de un torvo sino electorero.
En el México actual, a similitud de Mussolini y Hitler, el presidente López Obrador se ha lanzado en contra del poder judicial.
El presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó: ”Llueva, truene o relampaguee, habrá clases presenciales en agosto”.
Juárez, apto e íntegro, tuvo como cercanos colaboradores a gente superior a él, designando siempre a los mejores mexicanos de aquel tiempo, en capacidad y honradez, uniendo a México.
A mitad del siglo XX en Latinoamérica, Anastasio Somoza en Nicaragua, Stroessner en Paraguay, Trujillo en la Dominicana, Pérez Jiménez en Venezuela, Castillo Armas en Guatemala y Fulgencio Batista en Cuba.
El foro de abogados del México actual, no es una nota sin pentagrama ni una isla inasible y sola; por el contrario, forma parte integral de nuestra sociedad, y conlleva los defectos y las virtudes de los 126 millones de mexicanos.
Empero, lo que molesta a Andrés Manuel son dos cosas: primera, que esos medios de comunicación lo critiquen; y, segunda, que esa prensa le quite el monopolio de la verdad a él.
Presento un botón de muestra. El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ha reservado por cinco años los contratos de compraventa hechos al adquirir diversas vacunas contra el Covid-19.
Andrés Manuel, quien es habilidoso para achacar (en segundos) a los “conservadores” delitos o pecados ciertos o falsos, no encuentra a los culpables de la tragedia de la línea 12 del metro de la CDMX.
Esa marcada división entre los mexicanos la ha provocado López Obrador, tanto en la Ciudad de México como en el resto del país, 24 contra 23 votantes; mientras los 46 millones de ciudadanos restantes, enlistados, no manifestaron su voto, al abstenerse.