Que AMLO aplique el derecho, sin intervención de EU
Pero nadie quiere que intervenga EU en México, sólo exigimos que el presidente AMLO cumpla y haga cumplir el sistema jurídico mexicano, ya que con sardónica sonrisa lo sigue incumplido.
Pero nadie quiere que intervenga EU en México, sólo exigimos que el presidente AMLO cumpla y haga cumplir el sistema jurídico mexicano, ya que con sardónica sonrisa lo sigue incumplido.
Si Andrés Manuel se ha adueñado del monopolio para ser él, siempre, la noticia exclusiva, es obvio que la función crítica del periodismo responsable y serio no tienen más objetivo de análisis político que el mismísimo AMLO.
A la administración del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, tan auto golpeada por sus equívocos y contradicciones, le llegó como anillo al dedo el asilo para Evo con la bendición de EU.
De esas dos opciones planteadas, AMLO escoge por táctica la primera (la cristiana) para el ejercicio de su poder sexenal, poniéndoles sobrenombre a sus adversarios: “conservadores”, y “neoliberales”.
Su pedantería jactanciosa lo llevó a asegurar que la 4T es cristiana, y a compararse con “Jesús Cristo, a quien también atacaron y lo espiaron por estar a favor de los necesitados y los pobres, tal como lo estoy haciendo yo”.
Y el buen juez por su casa empieza, pero no para arremeter desde su hogar (antes Palacio Nacional) a la parte más indigente y frágil del gobierno mexicano: los municipios.
¿Por qué, entonces, fueron a ejecutar esa aprehensión? Y el secretario de Defensa confesó que se actuó “precipitada e imprudentemente”; éstas, son las palabras exactas que califican la política real de AMLO: apresurada y azarosa.
Al parecer, vivimos otro sexenio de chiste; algo similar a lo vivido con el presidente Vicente Fox. Con éste sobrevivimos a su comedia, ojalá, al menos, podamos decir lo mismo en la conclusión final del ejercicio lopezobradorista.
Lo que los justiciables esperamos es que todas las resoluciones del poder judicial federal sean imparciales, completas y prontas, aunque el presidente AMLO o el congreso se opusiesen a ello.
De serlo, es el propio presidente AMLO, con su proyecto impreciso, quien afecta la seguridad nacional.
Me concita este tipo de reflexiones la autocomplaciente (peligrosa y presumida) terquedad del presidente Andrés Manuel López Obrador: “Llueva, truene o relampaguee, el tren maya va, porque va”.
Todo eso nunca fue ni será producto de muchedumbres. Los seres humanos unidos, conscientes y preparados, son el motor de la Historia.
AMLO asegura: “No hay grupo opositor que ponga en jaque al gobierno”; cuando él y su gabinete, que entraron como medicina para aliviar un mal, se han ido convirtiendo en veneno, en sus propios oponentes.
Así, ese tercer informe de AMLO es lo mismo que todos los demás informes de sus predecesores. Mientras, la realidad nacional persiste en ser la misma.
AMLO nos ofreció con seriedad que para este 2019 creceríamos económicamente al 4 por ciento, y con esperanzada credulidad votó la ciudadanía.
Rosario Robles y Carlos Ahumada no son personajes que proyecten honradez, ni gozan de simpatía popular, pero no por eso debe permitirse que se les violen derechos humanos.
La promesa de acabar con la inseguridad no se ha cumplido, a pesar de la declaración de que no caería en la trampa de declararle la guerra al narcotráfico.
Decidir ser sólo presidente de su facción, no sólo es incongruente, sino que nos hace preguntar si en realidad en país lo que necesita es tener un presidente que lo sea de todos los mexicanos.
Varios personajes han llegado al poder y con sospechas de que no están bien de sus facultades mentales.
Ni alcoba conyugal ni sede de una familia por más que sea del funcionario más poderoso del país, pero ya se tomó la decisión de que AMLO viva en Palacio Nacional.