El gato vegetariano
El presidente Andrés Manuel López Obrador sigue en esos sueños mareadores de poder, sin saber articular su puzle, ese importante juego que es el saber armar, cada seis años en México, el rompecabezas nacional.
El presidente Andrés Manuel López Obrador sigue en esos sueños mareadores de poder, sin saber articular su puzle, ese importante juego que es el saber armar, cada seis años en México, el rompecabezas nacional.
AMLO repite esa aseveración mecánicamente y la usa de manera rústica, al no tener una ideología bien estructurada, transformándola en una cándida y resbaladiza manía.
La cultura hebrea, su Biblia, el dios de ese libro de libros con sus tres personas distintas, pero un solo dios verdadero, han venido cambiando con el decurso de los siglos.
Tras el biombo del coronavirus dan información tardía e incompleta. El secretario Javier Jiménez Espriú, que gusta de juegos de palabras, explicó ese hecho como “alabeo repentino hacia la izquierda… por dos tornillos sueltos”.
El presidente Andrés Manuel López Obrador sigue desatendiendo personalmente los tardíos lineamientos tomados por el sector salud del país, portando sus dos estampitas del sagrado corazón de Jesús, su dólar de dos pesos y su trébol de cuatro hojas.
No hay duda que ese patógeno ser, recién nacido en Wuham, ciudad de 11 millones de habitantes en la zona central de la República Popular China, se ha convertido en el tema de nuestro tiempo.
La naturaleza y la cultura, en materia de géneros, están constituidas por multitud de líneas intricadas, que no permiten tan fácilmente discernir los enlaces entre todas ellas, ni resulta sencillo asegurar qué hechos han provocado que ocurran otros.
Resistimos la pobreza extrema paleada con limosna oficial, la economía con decrecimiento, y una peligrosa distribución que hace más ricos a los millonarios y más miserables a los pobres. Y ante esto hacemos guasas.
Pero evitemos que el pasado nos distraiga de las tareas y responsabilidades que nos exige el gravísimo problema del feminicidio en el México actual, el que Andrés Manuel López Obrador gobierna.
Varios antecesores de AMLO invitaron a los ricachones de nuestro país a algún convite, y les pasaron la charola para darles la oportunidad de que manifestaran su generosidad con alguna “honesta” o “deshonesta” causa.
Bajo esa égida unipersonal de soberano absoluto (no ilustrado) López Obrador decidió, para que no haya marcha atrás para sus avances, clavarle a la constitución federal nuevos derechos humanos garantidos.
Ante ese dato oficial y duro el presidente Andrés Manuel López Obrador (carente de todo razonamiento económico que soporte su decir) con pura saliva y fingimiento expresó: “Tengo otros datos…”
La falta de medicamentos en el sector salud, a más de un año de su ejercicio, es hechura de algunos laboratorios malosos y corruptos, según la información que AMLO tiene.
Y dado lo que estamos viviendo y padeciendo en nuestro país actualmente, observo que esa pregunta no ha perdido vigencia. Lo tontejo triunfó en México, se convierte en amo, y aspira a perpetuarse.
AMLO es un irremediable refranero que usa sus máximas populacheras, de manera trillada, para encubrir sus deficiencias educativas; y las usa con abuso en los llamados “diálogos con el pueblo”.
Y otra vez miente AMLO, o se equivoca por azarosa ignorancia, ya que ese artículo 89 de nuestra Carta Magna señala las XX “facultades y obligaciones del presidente”, no las de México.
AMLO no es México, ni México es AMLO; pero cuando éste una y no divida a los mexicanos, todos estaremos unidos en torno a México junto al presidente.
Si me pusiera a sintetizar el cuento de “Reflejos”, le restaría su encanto narrativo. Mejor, simplemente lo recomiendo para iniciar bien el año; ojalá esté en español y en librerías.
Rememoró: “Donde yo nací fue el jardín de la Nueva España”, refiriéndose a Valladolid, hoy Morelia, por adoptar y adaptar a su nombre, el apellido de ese héroe.
Porque el fenómeno educativo no se circunscribe a la educación escolarizada; siendo ésta una parte mínima de aquel; y, siendo aquél de mayores dimensiones y trascendencias.