Consultas sin confianza popular
La ofensa para México es la deshonestidad y baja calidad de los legisladores y su elevada pitanza.
La ofensa para México es la deshonestidad y baja calidad de los legisladores y su elevada pitanza.
Ya se hicieron esas reformas y hoy tenemos que partir de esa realidad.
Tampoco debemos criminalizar a las empresas ni a los empresarios, aunque hay algunos muy criminales.
Muchos actos de autoridad de suma y extrema violencia emanados o solapados por ese gobierno son una de las causas del terrorismo en el mundo.
Envuelto en felicitaciones por las reformas estructurales, nos llega del exterior un diagnóstico poco alentador para nuestra economía. El Fondo Monetario Internacional disminuye la proyección del crecimiento de México al 2.4% para el año 2014, según los hechos observados del primer semestre de este año; es decir, que aún puede decrecer más la economía mexicana.
Rosa es, y ha sido, una mujer singular, fuera de serie, controvertida, con enemigos que la odian y amigos que la adoran.
“Me siento —dijo Einstein— profundamente emocionado por el ofrecimiento, y al mismo tiempo avergonzado por no poder aceptar.”
Los preceptos son suplantados por órdenes de la gente con poder, transgrediendo así el derecho, la ética, normas religiosas, costumbres y usos.
Resulta doloroso que también internacionalmente se hable de “una crisis humanitaria en México”.
Las naciones avanzadas… sabrán neutralizar todo lo malo que albergan las intenciones perversas de los vividores de este juego deportivo tan en boga.
Acaso pudo haber matizado esa frase, pero no lo hizo.
A esos graves males no debemos darles —ni el individuo inteligente ni la honrada sociedad— las dimensiones que no les corresponden.
Esos pequeños cuentos que tienen como personajes a miembros del reino animal son aleccionadores.
Debe preocuparnos la economía, ya que es un núcleo central en torno del que gira la vida mundial, y también la existencia de cualquier individuo.
La sobrevivencia de la especie humana está de por medio.
“Todos los habitantes de México son culpables, hasta que no demuestren ser inocentes.”
Sus lauros los condujeron a la soberbia despreocupada y altanera, menospreciando a los soldados del México juarista, indios con hambre, mal armados y sin formación educativa militar.
Esos días de guardar no son para guardar los secretos divinos, sino para darlos a conocer a todo el pueblo.
Esas falsedades son algunas de las razones por las que nuestro mundo parece derrumbarse.
El meollo del problema inicial planteado por Ramos y por Paz fue el porqué del sentimiento de inferioridad que los mexicanos llevamos dentro.