Negocitos en Gobernación
Otro negocito ha beneficiado a Credenz Servicios Financieros, empresa con sede (je, je) en Baja California, la que presta dinero a los empleados de la Secretaría de Gobernación.
Otro negocito ha beneficiado a Credenz Servicios Financieros, empresa con sede (je, je) en Baja California, la que presta dinero a los empleados de la Secretaría de Gobernación.
Peña Nieto, respondiendo críticas de Cordero, recordó que fueron ellos [los del PRI] quienes edificaron las instituciones sobre las cuales gobierna el PAN. Por cierto, muy mal.
De verdad que es difícil encontrar un hombre o una mujer que pueda ostentar las cualidades que requiere nuestro país y que resuelva los pendientes y rezagos que cada día son mayores.
Hay quienes afirman que la Constitución no tiene esta teoría, sin embargo, es indudable el papel que el Constituyente le asignó al Estado nacional como generador y distribuidor de la riqueza.
En vez de preguntarnos: ¿quién ganó?, deberíamos plantearnos: ¿quién cumplió los objetivos que se propuso?
Se podría lograr que el descontento y desencanto colectivo se dirima en las pantallas y en los diales de los medios, como nuevo espacio público mediático de participación social.
Las fuerzas “vivas” corrían entonces en tropel, con mantas, con acarreados a manifestar su júbilo por la coincidencia de visión, por la buena nueva recién anunciada, pero en la que todos, curiosamente, coincidían.
Con ese discurso, se trata de complacer los oídos de quienes han hecho casi una historia de bronce de los acontecimientos de 1968.
¿Era necesario ir a los Estados Unidos a hablar de un partido tan nauseabundo que justamente con sus miembros llegaron a tantos acuerdos como las concertacesiones y otros pecadillos?
Al interior del grupo en el poder no está introyectado el sentimiento constitucional, sino todo lo contrario, se comporta como si en su núcleo de identidad estuviese instalado un hondo resentimiento contra la ley fundamental de los mexicanos.
Los discursos del gobierno son agresivos y llenos de pasión; la razón es obvia: el PRI se ha posicionado como el próximo ganador de la elección presidencial.
El Estado policiaco que el fanatismo de Calderón y García Luna nos está imponiendo, es el paso que nos separa de su barbarie.
Ha roto paladinamente por lo menos con los artículos 20 y 21 constitucionales, dos de los más determinantes en defensa de las libertades de los hombres.
Allí está su discurso de la Universidad de Stanford, en el cual golpeó el “régimen autocrático” del PRI, porque a su juicio controlaba todo, “perpetraba masacres y desaparecía a sus opositores”.
Desde hace varios años, se publican informaciones sobre el empleo del clembuterol en la ganadería mexicana, lo que por lo visto ignoran Salubridad y Agricultura y Ganadería.
No deja de ser alarmante que para votar por un gobernador o por un presidente, tengamos la obligación de imaginarlo vestido como si fuera limpiaparabrisas.
Ni a Felipe Calderón ni a su secretario del Trabajo, Javier Lozano, les importa acatar en lo más mínimo las observaciones de la OIT.
Los que estamos observando las guerras de Calderón, nos preguntamos si tiene la fuerza y voluntad política para coronarlas con la destrucción del enemigo, que es el objetivo de toda guerra o si las va a dejar a medias.
Quienes eligieron el silencio, la discreción e incluso el exilio político, hoy pueden ver que su inactividad dejó a una minoría cupular infligir el peor daño.
Aunque se diga que ya se acabó el “tapadismo”, el Presidente de la República ha dado el banderazo y con ello se ha iniciado la carrera por la sucesión presidencial.