Los que se fueron

Insistimos en que el 2014 fue el año del centenario de los grandes —tanto en México como en América Latina, principalmente— y, también, el año que arrasó con una importante porción de los grandes de la literatura, sobre todo. Finalizamos con la entrega de algunas personalidades fallecidas en 2014 inmersas en la literatura, el arte, la música, que, sin duda, ya por su cercanía o por su pertenencia a México, con su partida nos hacen ver al país más lejano de la fe creativa, artística o espiritual, y más cerca de la violencia, algo que parece interminable y, por el contrario, más fuerte.

Las más amada

Nadie duda que cabezas como las de Nietzsche, Rilke y Freud han sido algunas de las más influyentes en el siglo XX, pero pocos conocen a una de las mujeres que intervino con profundidad en las vidas de esas cabezas: Lou Andreas Salomé, una mente excepcional que desafió las convenciones sexistas de su época, que retó a su sociedad al optar por el cultivo del intelecto, la escritura y la autonomía.

TEATRO MEXICANO EN 2014

El año 2014 fue fatídico para el teatro mexicano, pues se llevó a varios notables protagonistas de la escena mexicana: los dramaturgos Vicente Leñero, Héctor Martínez Tamez y Armando Daniels, los actores Sergio de Bustamante y René Azcoita, el director Raúl Zermeño y el fotógrafo teatral Fernando Moguel, hombres de teatro cuya obra es legado imperecedero en la historia de la escena mexicana contemporánea.

En donde la memoria arda

La poesía de Ricardo Ariza es como una parvada de aves que fueron espantadas por un golpe de la memoria. Es así que la visión, nutrida con la memoria, encumbran el tema que se aborde. Con esto, el libro de Ariza, En donde la memoria arda, se vuelve una flama intermitente que guía la mirada al fondo de lo que atiende, como el caso expuesto en los primeros versos de “cada palabra”: “Cada palabra es un rostro que nos mira/ a través de los umbrales de la noche,/ cada palabra es un viaje hacia uno mismo,/ y una caída y un recuento de mudanzas”.