La nueva revolución del conocimiento desencadenada a partir del desciframiento del genoma humano comienza a tener ramificaciones en un gran número de actividades que mueven la economía global. Como se sabe, cada especie tiene una secuencia específica de las cuatro letras que forman el alfabeto genómico: A, G, T y C. El orden de las letras en textos de millones de ellas definen si se trata de una salmonella, un delfín o una vaca, e incluso, definen las diferentes sub-clasificaciones dentro de cada especie. Más aún, dentro de un grupo de animales, por ejemplo ganado vacuno, existen variaciones salpicadas a lo largo del texto, que se asocian a diferentes rasgos físicos en cada vaca.