Octavio Paz, sor Juana y el mundo barroco novohispano
fue el desarrollo del criollismo. “Los sueños y las aspiraciones de los criollos –su necesidad de arraigarse en la tierra mexicana y su fidelidad a la Corona española […]– jamás hubieran podido formularse ni expresarse sin la Compañía de Jesús […]. Los jesuitas no sólo fueron los maestros de los criollos; fueron sus voceros y su conciencia.
