Mejor no estar allá

En El agua envenenada, Fernando Benítez retrata de una forma notable un hecho que sucedió en Ciudad Hidalgo, Michoacán, en 1959: la rebelión de un pueblo contra las arbitrariedades de un cacique. En la novela ese cacique es Ulises Roca, dueño de Tajimaroa. Nadie podía decir cuántas tierras poseía, ni cómo le hizo para hacerse de ellas.