Problema que se soslaya, estalla

En el mensaje presidencial emitido el 2 de septiembre desde Palacio Nacional se consignó que durante el año pasado se registraron sucesos que generaron molestia e indignación en la sociedad, como los ocurridos en Iguala. Lo que no se dijo es que el maremágnum de protestas nacionales e internacionales se debió, entre otras razones, al hecho de que la barbarie de que fueron objeto los estudiantes de Ayotzinapa evidenció que las desapariciones forzadas son una práctica generalizada, tal como lo advirtió meses antes el Comité de la ONU contra las Desapariciones Forzadas, y que el territorio nacional está literalmente plagado de fosas clandestinas, lo que se corrobora con el hallazgo en un rancho de Nuevo León de los restos de cuando menos 31 personas.

Desapariciones, tragedia nacional

Los desaparecidos son un tema de especial trascendencia dentro de la agenda del sistema internacional de protección de los derechos humanos y es por ello que: I) el 18 de diciembre de 1982 la asamblea general de la ONU aprobó por aclamación la Declaración sobre la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, II) el 20 de diciembre de 2006 dicho órgano también expidió la Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas

Las presiones de Hillary Clinton

En la carta de instrucciones enviada en 1946 por el subsecretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos de los Estados Unidos, Spruille Braden, al embajador norteamericano en México, se consignó: “Las compañías petroleras han visto, por fin, el momento de regresar triunfantes a México. El Departamento de Estado no tiene preferencia por ninguna de ellas; sólo busca que su regreso sea astuto y cauteloso en la forma, porque probablemente los mexicanos le darían gran importancia al hecho de que se guarden las apariencias. Debe parecer que la iniciativa proviene del Gobierno de México y éste tiene que insistir, antes que nada, en que los derechos sobre el subsuelo seguirán siendo propiedad de la Nación y debe tratar de evitar la mención de la palabra concesión”.

Los militares no son policías

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos acaba de hacer pública su preocupación en torno a los crímenes cometidos por militares en Calera, Zacatecas; Santa María Ostula, Michoacán; y Tlatlaya, Estado de México. Urgió a las autoridades a desarrollar las investigaciones en forma seria, independiente, imparcial, efectiva y en plena concordancia con las obligaciones internacionales contraídas en materia de derechos humanos.

Revertir sangre, sudor y lágrimas

La directiva miliciana de “abatir delincuentes en horas de obscuridad” sin duda fue la causa directa de la ejecución sumaria de civiles perpetrada en Tlatlaya. La percepción en el sentido de que existe un enemigo al que hay que aniquilar está detrás de los ataques indiscriminados que efectivos militares llevaron a cabo en las localidades michoacanas de Ecuandureo, en la que más de treinta jóvenes fueron ultimados a mansalva, y Santa María Ostula, comunidad indígena en la que balas provenientes de armas reglamentarias segaron la vida de dos menores de 6 y 12 años de edad, así como en Calera, Zacatecas, donde siete jornaleros fueron desaparecidos y posteriormente asesinados.

Hito histórico en derechos humanos

La constatación de la existencia del conflicto armado interno emergido a raíz de la puesta en marcha de la llamada guerra antinarco está cada vez más presente en los reportes provenientes de fuentes internacionales. Hace unos meses el Instituto para la Economía y la Paz publicó el Índice de Paz Global y calificó a México como el segundo país más violento de América Latina, apenas superado por Colombia. En el plano mundial y considerando un universo de 162 naciones, fuimos ubicados en el rango 138, equivalente a un nivel “bajo de paz”, cercano al que se vive en Ruanda e Irak.

La memoria es más fuerte que el olvido

Se ha dicho, y con razón, que los seres humanos vivimos dentro de la secuencia temporal integrada por el pasado, el presente y el futuro, y que la memoria es lo que nos permite atribuirle significado a esa dinámica existencial. Sin ella se extravían la identidad y el sentido mismo de la vida. Un gran autor, George Steiner, sostiene que la crisis de la cultura occidental es fundamentalmente una crisis de memoria.

Recomendación digna de aplauso

En su reciente visita al país, el subsecretario de Estado para Asuntos de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo de Estados Unidos, Tom Malinovski, aseguró que México se encuentra bajo un fuerte escrutinio de la comunidad internacional por los casos de Tlatlaya y Ayotzinapa y que asimismo hay una tradición de impunidad en materia de violación a los derechos humanos, corrupción, desapariciones, secuestros y torturas.

También: en pederastia eclesial, práctica generalizada

Según datos del Centro de Investigaciones del Instituto Mexicano Cristiano, en nuestro país hay aproximadamente 14 mil sacerdotes católicos y de ese total un 30 por ciento, 4200, han cometido algún tipo de abuso sexual contra niños y niñas. Tales datos evidencian que estamos en presencia de un asunto sumamente grave, lo que se corrobora con el impresionante cúmulo de casos que han sido dados a conocer públicamente, comenzando con el del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, cuyas atrocidades son dignas de una narrativa extraída de las entrañas mismas de los nueve círculos del infierno descritos en la obra magna del poeta florentino Dante Alighieri.

Terapia de choque

Las cosas no están resultando fáciles para el gobierno de Peña Nieto. Contra la visión rebosante de optimismo que mucho se asemeja al comportamiento tenazmente ingenuo de Cándido, el simpático personaje que da vida a la obra del mismo nombre escrita por el gran Voltaire, en el horizonte se aprecian algunos nubarrones que eventualmente podrían convertirse en auténticas tormentas eléctricas.