Trasiego
El ejercicio de la poesía obliga a hurgar en los recovecos de su hacedor, lo empuja desde esa intimidad a exponer lo mirado, y lo que no se sabía que había mirado.
El ejercicio de la poesía obliga a hurgar en los recovecos de su hacedor, lo empuja desde esa intimidad a exponer lo mirado, y lo que no se sabía que había mirado.