El abrazo Peña-López Obrador
López Obrador ha comenzado a utilizar un juicio opaco y simulado para tratar de destruir al frente opositor que puede poner en riesgo la continuación del régimen.
López Obrador ha comenzado a utilizar un juicio opaco y simulado para tratar de destruir al frente opositor que puede poner en riesgo la continuación del régimen.
El primer gran caso del combate a la corrupción por parte del nuevo régimen está colocando contra las cuerdas al sistema de justicia. El “juicio del siglo” de la 4T, considerado como algo emblemático en el combate a la corrupción está resultando ser un fraude.
¿López Obrador está dispuesto a enjuiciar y encarcelar a quien le entregó la presidencia y lo hizo ganar con 30 millones de votos? ¿A quien ordenó a los gobernadores del PRI bajar los brazos y entregar todo a Morena?
En los jardines de la residencial oficial se montó un mini show para que López Obrador hablara bien de su homólogo norteamericano y Trump tuviera la oportunidad de intentar enamorar a esos electores que con frecuencia llama asesinos y violadores.
La pregunta es si García Harfuch le estorba a López Obrador. Algunas tesis apuntan a que el especializado en seguridad nacional e inteligencia le seguía el rastro a los vínculos de los cárteles de la droga con altos funcionarios del gobierno federal.
López Obrador se convertirá en operador de la reelección de un presidente racista que ha insultado como ningún otro a los mexicanos más pobres. A quienes ha calificado de basura, de ser drogadictos y violadores.
La figura no es nueva. Es una copia de lo que hacían los nazis y los soviéticos para espiar a la población y mantener el control político dentro del sistema.
Uno de los ideólogos más radicales de la 4T, Epigmenio Ibarra, se encargó de convencer al Presidente de iniciar la ruptura. “Revolución que no se da prisa puede fracasar”, “apuremos el paso”, le dijo al mandatario en un video.
El presidente se propuso, desde que la pandemia tocó a las puertas del país, que las cifras se manejarían como secreto de Estado para evitar que los destrozos afectaran la imagen de la 4T.
Es un mensaje que justifica la violencia contra la mujer y la presenta como inferior, conflictiva y sin control, causante de la desesperación de un hombre que tiene que contar hasta diez para no golpearla, ofenderla o asesinarla.
¿Quién es “el viejo del sombrerón”? Legislador del partido Morena, presidente de la Comisión de Energía en la Cámara de Senadores y un prominente empresario que siempre se ha visto favorecido por los gobiernos.
Un cuestionado Poder Judicial, criticado en los últimos tiempos, por su evidente sumisión ante el Presidente de la República, decidió, esta vez, que el Martillo de la Justicia protegiera el principio de no reelección.
López Obrador sólo se junta e identifica, –como todos–, con sus iguales. ¿Y quiénes son sus iguales? Los Bartlett, los Napoleón Gómez Urrutia, los Bejarano, los Gustavo Ponce, los José Luis Abarca y todos los que estén dispuestos a persignarse con la mano izquierda y robar con la derecha.
La Austeridad republicana, la política de ahorro y ahora también la iniciativa para que el Presidente pueda tener el control total sobre el presupuesto en casos de emergencia económica, no son más que un asalto a las arcas de la nación y un “cuartelazo” del Ejecutivo a la división de poderes.
La OCDE, por ejemplo, acaba de revelar que el gobierno de López Obrador es el único del G 20 que en tiempos pandémicos ha dejado a su suerte a trabajadores y empresarios.
Así como hoy la Cuarta Transformación pretende hacer una selección por edad para definir qué vidas deben salvarse y cuales no, los nazis decidieron eliminar a los “adultos no productivos” y las “vidas inútiles”.
¿A quién le hablaba el presidente en la soledad de su escenario? ¿A qué país representaba cuando decidió ignorar las recomendaciones para impedir la muerte de la economía y el desempleo de millones de familias?
El video donde se ve al presidente mexicano saludar a la madre del líder de una de las organizaciones de tráfico de drogas más poderosa del mundo, provocó indignación y repulsión en el planeta por una razón simple: constituye una ofensa a la humanidad, a la razón y a los fundamentos de la justicia.
Lo que nos dejó ver Salinas Pliego con su discurso es que el presidente ha comenzado a darse cuenta de que la emergencia sanitaria, sumada a la crisis económica, está por convertirse en un terremoto social.
El pensador hace de entrada algunas preguntas que, en el caso mexicano, vienen muy a cuento: “¿Cómo puede ser que tantos hombres, ciudades y naciones soporten a un tirano que no tiene más poder que el que ellos le dan?”