Buen gobierno y buena oposición
La alarma mexicana de la última década es que estuvimos al borde de un abismo o, por lo menos, de una zanja.
La alarma mexicana de la última década es que estuvimos al borde de un abismo o, por lo menos, de una zanja.
Vivimos en un país donde la pobreza y la riqueza están asociadas con el poder.
Incluso ha llegado a cuestiones tan casuísticas como la de haber expedido una ley de reinserción de infractores, única por su vanguardia.
Estamos viviendo tiempos que nos acercan al riesgo de una inestabilidad política. No digo que, ineludiblemente, nos encaminemos hacia una revolución ni que el gobierno mexicano, inevitablemente, vaya a caer. Tan solo que ya estamos conviviendo con elementos detonables a los que pudiera agregarse algún factor detonante.
José Elías Romero Apis Con motivo de la reciente coronación del rey Felipe VI de España, muchos hemos pensado en algo que nunca nos distrae, como las monarquías. Porque, dicho con el mayor respeto, para muchos, los reyes y emperadores nos parecen más un tema de los cuentos que de la política. Seguir Leyendo
El Mundial ha sido hasta un biombo útil para el procesamiento de las reformas.
Es una práctica de ataque y defensa que llega a ser despiadada y cruel.
No estoy proponiendo que la religión gobierne ni que el gobierno rece.
La historia muestra la fortaleza que muchos pueblos han extraído, precisamente, de la postergación, de la miseria y de la desesperación.
Los triunfos obtenidos no son para repicar campanas, aunque reflejan un síndrome de competitividad.
Las dos peores derrotas a las que puede enfrentarse un sistema político contemporáneo son el fracaso de su autoridad y el fracaso de su libertad.
Si algún día se iniciara la declinación irreversible de los actuales partidos, el PRI sería el último en extinguirse.
México ha dejado de ser solamente un país de tráfico para convertirse en un país de consumo.
Mucho se ha hablado de la existencia de tres Méxicos.
La orquesta política descoordinada y desprevenida puede convertir el mejor de los proyectos políticos en un monumento de lo estúpido y de lo inútil.
Casi nunca piensan en nuestro presidencialismo, en nuestro federalismo o en nuestro liberalismo.
Ojalá que el tiempo nos anuncie a los mexicanos que las reformas fueron para el bien de nuestro pueblo y para el bien superior de México.
Llevamos varios años inmersos en un batidillo de escándalo pestilente.
En todas las épocas, ha existido la modernidad, la innovación, la vanguardia, la avanzada, la primicia, el invento o el descubrimiento.
El valor de la política es lo único que nos podría alejar de la barbarie, de la sinrazón y de los odios.