Profunda depresión económica
Es difícil superar en una elección a un presidente mañoso que sínicamente viola la legislación electoral, metiéndose con descaro en el proceso electivo a favor de su partido y de sus candidatos.
Es difícil superar en una elección a un presidente mañoso que sínicamente viola la legislación electoral, metiéndose con descaro en el proceso electivo a favor de su partido y de sus candidatos.
Los presidentes de México próximo anteriores fueron, a veces, buenos, mediocres, y malos; en ocasiones, con márgenes aceptables de honradez, raterillos, o escandalosos sinvergüenzas.
Todos observamos, si somos honestos, que el presidente en funciones no ha podido ni con el poder ejecutivo; obvio, también carece de capacidad para manejar los dos poderes restantes.
Ahora, en su palaciego escaparate cotidiano de alcance nacional, confiesa el presidente López Obrador: “claro que estoy metiendo las manos en las elecciones”, a sabiendas, supongo, que conoce las penas para los delincuentes electorales.
Hoy el caso del metro, en la línea 12, es obra pública edificada por el gobierno y bajo su encargo el mantenimiento, la culpa es totalmente de los funcionarios a cargo de lo construido, y de los funcionario con atribuciones para su mantenimiento.
Si nuestra economía, salud, seguridad pública, ética, derecho, política, relaciones laborales, religiones, cultura, andan mal y reprueban, nuestra educación está por los suelos, o abajo de ellos.
El chistoso presidente mexicano asistió, recientemente, a la Cumbre de Líderes sobre el Clima convocada por la ONU. A causa de la pandemia esa reunión fue virtual. 40 líderes mundiales hablaron del tema, y formularon sus compromisos.
El INE le aplicó a Félix (aspirante a la gubernatura de Guerrero), como a otros precandidatos, la única sanción que establecen los artículos 229 fracción 3, 445 inciso d), 456 inciso c), fracción III, de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales.
Tampoco comprenden ni vislumbran, con técnica exacta, por qué baja y sube la mortandad, la razón de sus oleadas, y la forma en que extremas temperaturas contrapuestas, o aguaceros torrenciales, llegarán a ser los liberadores naturales de ese contagio viral.
Pero otras de sus hipocresías son indirectas y distractoras; por ejemplo, al defender a su colaboradora Sanjuana Martínez Montemayor, directora de Notimex, de los señalamientos del Departamento de Estado de los Estados Unidos de América.
En salud pública, López Obrador ha falseado todo, al “me canso ganso”; frase equivalente a la que usaba el cacique potosino Gonzalo N. Santos: “cartucheras al cañón, quepan o no quepan”.
Días antes, Biden tuvo otro traspiés al lanzar feroz expresión contra el presidente de la Federación Rusa, de 68 años: “Vladímir Putin es un asesino que pagará el precio por su intromisión en las elecciones de EU”.
Un alentador ejemplo de ese aseo público es el mensaje formulado, recientemente, por la Asociación Nacional de Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito del Poder Judicial de la Federación.
“Esos muros de acero son para garantizar la libertad… son para proteger, no para reprimir”, adujo el coordinador de Comunicación Social de la presidencia, Jesús Ramírez Cuevas. Pero su explicación parece burlesca.
Eso significa que durante poco más de dos años de ejercicio presidencial de Andrés Manuel López Obrador, éste nos ha endeudado con 4 billones 400 mil millones de pesos más. Esos son los datos de la SHCP; pero, Andrés Manuel, acostumbrado a mentir, ha asegurado que él no ha endeudado a México ni lo endeudará.
Ello revela que López Obrador tiene como interés primordial: “pasar a la historia”. Su empeño fundamental no es servir al pueblo, esto, sólo es un medio, ya que el auténtico fin es registrarse como personaje histórico.
Con el enorme poder que ha concentrado maneja, franca y abiertamente, a los tres poderes federales, a la mayoría de los estatales, a diversas instituciones y a muchos individuos convertidos en masa, o sea en “pueblo engañable”
Intuyo que 2666 fue el número de mujeres exterminadas que él registró durante su estadía en México; o, bien, nos quiso decir que ese terrible mal de “asesinar a ellas” es dos veces el demonio, considerando el significado tradicional que se da al número “666”.
López Obrador prometió que, en llegando él a la presidencia, de inmediato crecería nuestra economía al 6 por ciento u 8 por ciento anual; y lo real es que en 2019 no crecimos, y en el 2020 no sólo no crecimos, sino decrecimos el 8.5 por ciento.
El lado rijoso e inaceptable de AMLO aseveró: “quienes están apostando a un enfrentamiento, y a pleitos, se quedarán con las ganas”. Al afirmar lo anterior apareció en el rostro de López Obrador su sonrisa retorcida.