AUTORRETRATO DE UNA FEMME FATAL
Soy una Femme Fatal
mujer que vampiriza
a los hombres.
Sospecho que cuando Magdalena González Gámez me invitó a participar en esta presentación y acepté, no medí lo que mi respuesta entrañaba, porque ni bien colgué el auricular me acordé que nunca antes yo había hablado públicamente de una novela.
He escuchado a Miguel Capistrán contar que su prehistoria (o kinder) como investigador ocurrió cuando, a los 10 años, escuchó decir a su padre el nombre de Jorge Cuesta. Al principio fue sólo un nombre magnético, legendario. Más tarde pensó en recuperar una obra que todos sabían dispersa. Pero el mismo Miguel asegura que, como muchos investigadores jóvenes, no sabía por dónde empezar.
Inverosímil resulta ahora, como se cuenta en el testimonio que abre La cultura hoy, mañana y siempre, suplemento en línea de la revista Siempre, que el reportaje de Carlos Fuentes París, la revolución de mayo, que recupera escenas del movimiento estudiantil francés, haya sido presentado como el plan maestro con que los estudiantes mexicanos intentaban derribar al gobierno de Díaz Ordaz.
Fue reinaugurada la Capilla Alfonsina, con la presencia del Dr. José Ángel Córdoba Villalobos, Secretario de Educación Pública; Teresa Vicencio, Directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, y la guapa y activa Stasia de la Garza, Coordinadora de Literatura del INBA.
En pleno 1968, me llamó Fernando Benítez, (y Georgina, su hoy viuda, es testigo de lo que narro) para que le hiciera a Fuentes, a petición de él mismo, una entrevista. Cuando llegamos a la cerrada de Galeana, donde el escritor tenía su casa con la bellísima actriz Rita Macedo, Fuentes, en persona, nos dijo, a mi hermana Magdalena y a mí, que la entrevista era un pretexto porque alguien, me imagino que el propio Fernando, le había dicho que nosotras estábamos relacionadas con el movimiento estudiantil que se vivía en esos días.
En 1907 el ya entonces famoso pintor español Pablo Picasso sorprendió al mundo con el cuadro Les demoiselles d’Avignon, que mostraba cinco figuras femeninas desnudas y retozando.
En nuestro país han existido hombres de valor y cultura deslumbrante. Hombres que han sido de alguna forma, considerados una guía, una autoridad en su saber.
Gabriela clavo y canela es una excelente y cautivadora novela, en la cual nos encontramos con un conjunto de historias que giran en torno a un apasionado romance, en estas historias podemos visualizar la vida de un pueblo que se encuentra en vías de ser una urbe.
Gran sorpresa ha causado en los medios literarios que Antonio Alatorre, el filólogo, haya aparecido, por desgracia luego de su muerte, como novelista. La obra maestra en miniatura se titula La migraña y aquí, en La cultura hoy, mañana y siempre, suplemento en línea de la revista Siempre, se comenta con franca admiración.
Antonio Alatorre se llamaba a sí mismo filólogo, algo así, si no recuerdo mal, como amante de las palabras. Y lo era. Se aventuraba, aunque no solía aceptarlo, por la teoría literaria.
En este espacio “el del amante abandonado”, la música ranchera es un campo de inmensa productividad de composiciones relacionadas con este tema.
Estalló el conflicto en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y es natural que haya sido así. El problema se veía venir desde hace un buen rato. Las protestas comenzaron por una construcción (un nuevo museo sobre un basamento prehispánico) en la zona arqueológica en Tzintzunzan, en Michoacán.
Ayer por la mañana, cuando estaba a punto de entrar en el salón de clases, fui detenido por un estudiante cristiano que me preguntó con voz maliciosa.
Aquí hay varios intelectuales que disponen de varios nombres y suelen omitir sus apellidos, el ejemplo más conocido es el de José Agustín que se queda sin apellido por el riesgo de que lo confundan con su tío el famoso compositor José Agustín Ramírez.
El arte de insultar, de Héctor Anaya, es uno de esos libros que va a levantar ámpula. Se dedica a antologar los insultos destinados a políticos, los pleitos entre escritores, las ocasiones en que el insulto acabó a golpes o a balazos, como en los casos de Díaz Mirón, Gutiérrez Nájera o Pushkin.
En el apartado que se titula “Borges el otro”, el escritor argentino aparece como crítico mordaz de Alfonso Reyes “Leyendo el libro de Reyes sobre Goethe uno intuye que ese libro es el resumen de otros.
No sabría si clasificarla dentro de la canción ranchera. El repertorio de Chavela Vargas se integró inicialmente con composiciones de Manuel Esperón, José Alfredo Jiménez, Tomás Méndez y Cuco Sánchez.
Para el aniversario número 15 del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos Manuel González Casanova escribía: “El cine es uno de los grandes medios de educación de que disponemos ya que su enseñanza se extiende a todos los niveles sociales y a todas las edades, influyendo particularmente en los grupos con menos educación (por ello…)
Fue uno de esos días que encendí, muy de mañana, mi computadora. Era 6 de marzo. Revisé lo que se revisa cuando el cuerpo no ha despertado completamente. Dos mensajes.