Contra el fanatismo
El asesinato de dos jesuitas en las Sierra Tarahumara hubiera sido utilizado por un Jefe de Estado para tener a la Iglesia Católica de su lado en la lucha contra el crimen organizado.
El asesinato de dos jesuitas en las Sierra Tarahumara hubiera sido utilizado por un Jefe de Estado para tener a la Iglesia Católica de su lado en la lucha contra el crimen organizado.
Señor presidente: Ojala y estemos equivocados. Si se demuestra que usted pretende convertir el país en nido de terroristas o en un centro de adiestramiento al servicio de Cuba, Venezuela y Rusia, las cosas van a terminar muy mal para México y su gobierno.
La política de “abrazos no balazos” tiene al país rendido al crimen. Ha sido el presidente –y nadie más– quien ha empoderado a los delincuentes. Les ha entregado licencia, sin límites, para matar.
Entendemos la presión brutal que ejerce el autócrata sobre quienes estamos en contra de un régimen que constituye una seria amenaza para el Estado de derecho y a las libertades.
El tabasqueño llega al orgasmo cada vez que MC suelta frases como “Hay sumas que restan” o cuando el PRD critica la baja votación a favor de Movimiento Ciudadano.
Presidente: ¿Es usted narco? ¿O aspira a convertirse en uno de ellos? Son preguntas que nos hacemos los mexicanos porque lo vemos lucir y presumir sin pudor la relación de amistad que tiene con los criminales.
No come carne humana –hasta donde sabemos–, pero sí carcome leyes e instituciones. Su platillo favorito es devorar el honor y el prestigio de hombres y mujeres que no piensan como él.
López Obrador no fue a Cuba a traer médicos. Viajó a la isla para conseguir algo más importante: el apoyo de La Habana para que Morena gane las elecciones presidenciales en el 24.
Una pregunta señora Gutiérrez Müller : ¿Podría decirle al presidente que en uno de esos aviones que estuvieron a punto de chocar podría haber estado uno de sus hijos?
La importancia de construir un alianza histórica entre sociedad y partidos ya no solo para echar a Morena de Palacio Nacional sino para impedir que den un golpe de Estado.
López Obrador quiere imitar al “Chacal”, al general Victoriano Huerta que disolvió el Congreso y mandó encarcelar a los diputados y senadores por considerarlos enemigos del Poder Ejecutivo.
El presidente de la Corte, se ha convertido –junto a otros seis ministros– en un serio peligro para la democracia. Han optado por ser cómplices de un gobierno autoritario decidido a desmantelar y falsear la Constitución.
El 10 de abril la silla del poder se le hizo enana. La consulta dejó una presidencia achicada, sin legitimidad, donde sólo 15 millones de mexicanos se sienten representados por usted.
El señor López quiere ser dueño único del país, sueña con ser ese Nicolás Maduro o ese Daniel Ortega que borraron por decreto la división de poderes.
El sueño del tabasqueño es ser dueño del órgano electoral para organizar consultas populares que le permitan movilizar a las masas y así poder justificar decisiones ilegales.
El 10 de abril hay que dejar solo al rey en su Palacio, con sus borregos y aplaudidores. La misión es simple: abstenerse, no ir a votar para salvar a la nación de un ególatra hambriento de poder.
La carta de López Obrador a los diputados del Parlamento Europeo provoca náusea. Es un texto vulgar e indignante que denigra la política exterior y avergüenza a los mexicanos.
A la pregunta de Epigmenio habría que contraponer otra: ¿Quién es el principal generador de violencia en el país? Y la respuesta está en esas “mañaneras” de las cuales el productor de televisión dice ser un fanático.
El abogado Juan Collado acusó al ex Consejero Jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra de extorsión, asociación delictuosa, lavado de dinero y tráfico de influencias.
La ASF dio a conocer que hay 60 mil millones de pesos del gasto público 2020 sin aclarar. ¿Qué significa esto?