David Martín del Campo – Cine y la literatura
“Toc-toc-toc”, esta vez tres veces pero con mayor firmeza. Alguien que sabía de su presencia ahí dentro. Abandonó la cama, se calzó las pantuflas, tiró de la bata colgada en el perchero. Diría que estaba enferma; sí, eso.

