¿Qué hacer?

A 10 años de la existencia la Radio de los Ciudadanos en México esta institución ya comprobó su eficacia, riqueza, profesionalismo y ruta clara para sembrar un nuevo modelo de comunicación civil en la república. Por ello, después de una década de vida dicho esfuerzo comunicativo ciudadano no puede seguirse manteniendo más como un proyecto experimental del Estado para ejercer bajo controles de “laboratorio político” la democracia comunicativa en el país.

El surgimiento de la radio ciudadana

Después del enorme engaño practicado por el Poder Ejecutivo en 2002 para evitar reformar la Ley Federal de Radio y Televisión (LFRyTV) que canceló el reconocimiento jurídico de las necesidades comunicativas básicas de la mayoría de la sociedad, y renovó el viejo modelo de comunicación discrecional, autoritario, desigual y vertical practicado durante más de 70 años en el país por los concesionarios y el gobierno; como compensación a tan cínico abuso histórico del Estado, la Secretaría de Gobernación, a cargo del licenciado Santiago Creel Miranda, creó el 27 de noviembre de 2002 la XEQK: la Radio de los Ciudadanos dependiente del Instituto Mexicano de la Radio (IMER) y entró en operación el 1 de abril del 2003, con 5,000 Kw de potencia en el Distrito Federal, transmitiéndose por la frecuencia radial 1350 de AM.

El engaño del Estado

Después de 70 años de gobiernos autoritarios, clientelistas, plutocráticos, aciudanos abusivos y antidemocráticos que experimentó la sociedad mexicana con la presencia del PRI durante las últimas décadas del siglo XX en México, este modelo unilateral de gobernabilidad llegó a su agotamiento político en el año 2000 y fue substituido a lo largo de 12 años por la alternancia del PAN.

Por qué ahora sí

Con las directrices formuladas en materia de comunicación social plasmadas a través del primer mensaje a la nación, el Pacto por México y la reforma constitucional de las telecomunicaciones, la radiodifusión y la competencia económica inesperadamente el nuevo gobierno sentó las bases para crear un nuevo modelo de comunicación nacional 180° distinto al heredado del siglo XX, pues limitó el poder unilateral de los monopolios de las telecomunicaciones, propició la competencia en la radiodifusión, telefonía y servicios de datos, incrementó la pluralidad informativa, fortaleció la transparencia, eficientó el aprovechamiento del espectro radioeléctrico, abrió nuevas cadenas de televisión, potenció la perspectiva del servicio público, amplio del acceso a la banda ancha, redujo los costos de uso de Internet, creó nuevos órganos reguladores autónomos, respaldó algunas garantías comunicativas ciudadanas, fortaleció a los medios públicos, que todos ellos fueron aspectos que los poderes fácticos mediáticos impidieron que se dieran durante muchos años en México para conservar sus desiguales privilegios monopólicos.