Hay riqueza, pero no hay cabeza
No intercambiemos petróleo por automóviles, que es la nueva versión del viejo trueque de oro por espejitos.
No intercambiemos petróleo por automóviles, que es la nueva versión del viejo trueque de oro por espejitos.
Tanto recoveco lingüístico da más hambre o puede ahuyentarla.
El cerebro de Albert trabajaba muy bien en los fenómenos físicos, pero era pésimo para la matemática.
Los mercados financieros y bancarios del planeta están pegados en la estructura económica estadunidense.
En 2013, se cumplirá el bicentenario de los Sentimientos de la Nación presentados por José María Morelos y Pavón ante el Congreso de Anáhuac.
Hay muchos mexicanos honestos laborando para cambiar estructuras corruptas dentro de nuestra forma de organización, pero perviven los métodos inmorales.
Cientos de miles de millones de dólares les genera al año esa industria bélica.
Es superficial creer que la esencia de la complicación es sindical.
Los delitos se cometieron y existen esos delincuentes que nos agraviaron a todos los mexicanos.
Las fuerzas de seguridad pública deben imponer el orden ante delitos en flagrancia, y practicar las detenciones necesarias por disposición constitucional.
Más nos vale dejarle a nuestra nación el nombre oficial de Estados Unidos Mexicanos, aunque le sigamos diciendo familiarmente México en el ejercicio de la vida cotidiana.
El sexenio del presidente Felipe Calderón Hinojosa no tuvo un buen principio; y, aun a pesar de una publicidad pagada a buen precio, no tiene un buen fin. Los calificativos reales para su administración no se dan en porcentajes, sino en calificativos: mediano, malo y pésimo.
El proceso revolucionario subyace activo. No atender a los nietos de la abuela olvidada es una injusticia de alto riesgo.
Actualmente los avances tecnológicos permiten llevar hasta las más recónditas aldeas, y a la intimidad de todo hogar, los mejores eventos culturales.
Michoacán se ha convertido en laboratorio político de muy encontrados grupos ideológicos.
La cultura de la legalidad debe prevalecer para todos.
Se está dificultando cumplir con el propósito de reducir la tasa de pobreza extrema.
Amigos y enemigos le reconocieron siempre su talento, su patriotismo y su honradez.
Esos tonos coloquiales del presidente exhiben superficialidades que no resisten un análisis lógico.
Los derechos de los trabajadores no pueden ser abrogados por nadie.