La Casita
Pues bien, la Ciudad de México se puso el pasado sábado a jugar a la casita, al mediodía por mandato presidencial, y por un colectivo sentimiento de culpa en todo el país, incluso en zonas de mínima presunción de movimientos sísmicos.
Pues bien, la Ciudad de México se puso el pasado sábado a jugar a la casita, al mediodía por mandato presidencial, y por un colectivo sentimiento de culpa en todo el país, incluso en zonas de mínima presunción de movimientos sísmicos.